1 nov 2008

Restaurante Jápones en Holanda

Hace dos meses estuve en Holanda con mis hermanos y una de las cosas que hicimos fue ir a cenar a un Restaurante Jápones. Es impresionante como las gastán con los cuchillos. Atended al video.

Es sorprendente. Eso no me lo podéis negar, pero hay algo que me llama la atención, fijaos bien en el cuchillo, tiene como para introducir los dedos, pero abierto, cosa que supongo que hará que sea posible que manejen esos cuchillos así.
Ya me diréis. Si, el que sale soy yo, y no soy el del cuchillo....xDDDD.... ya me gustaría saber hacer eso sin cortarme.
El Siguiente Video es ya de la "traca final".....xDDDD:

Fue una cena que mereció la pena. Estaba todo muy bueno. Ya probé el Sushi con anterioridad y no esque me gustará mucho, pero sabía mejor que el pescado que como aquí cocinado, que me gusta menos aún.
Hay algo que no sabe toda la gente, probé el Wasabi, uno de los picantes más potentes, pensé que iba a estar un buen rato con ese picor tan fuerte, pero aunque es fuerte no se queda en la boca, es un instante lo que lo notas y se esfuma. No es como los otros picantes que te dejan la lengua "escaldada", por decir algo, el efecto se pasa enseguida, pero tampoco me gusta su sabor mucho que digamos. Y no por el picante, unicamente por el sabor. Aunque puede que combinado con otra cosa me hubierá podido gustar, no lo sé.

31 oct 2008

PODCAST de ERDE (De un foro)

El Podcast de El Rincón del Escritor

Es el Podcast oficial del foro de "El Rincón del Escritor": [link]
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Los Podcast los estoy subiendo en el siguiente [link]

Fotografiado con los principes en el CCMI Jesús Usón de Cáceres y con Ibarra


Conseguí llegar hasta ellos, he podido fotografiarme con ellos en el CCMI Jesús Usón de Cáceres en la Inaguración del III Congreso de Nuevo Periodismo. Estuvo bastante bien la inaguración. Allí se disponía de Fibra Optica y 100Mb de Banda Ancha según se decía. No pudé comprobar la certeza de esto.
Son bastante simpáticos los dos.
La Princesa me va a recordar como el pesado de la cámara....xDDD
Fuí el único que consiguió colar y encima sin querer, una cámara de fotos profesional. A los periodistas les retirarón las cámaras, algunos me pidierón que les fotografiará con los principes cuando me vierón con la cámara y ellos no pusieron ninguna pega.
El caso esque sin venir a cuento, cosa que me hizo gracia, pues yo estaba cerca, la princesa se acercó a mi y me dijo que si ya que estaba de fotográfo oficial podía hacerle una foto con un par de personas que se le acercarón. Me pasó hasta una cámara....xDDD (La de los que posaban con ellos para poder conservar la foto).
Ambos mirarón que tal salían en las fotos. Cosa que me extraño y que no me importó pues me dijerón que se veían muy bien.
Bueno, esto es todo, por ahora.

Relato de Nohad Parte 5ª

Capitulo 9º: "Amenaza"

Despierta, tras pasar parte del dia y la noche tumbada a las hierbas de aquel cálido bosque, la chica no pudo evitar sentirse triste y mal de haber abandonado su pueblo.
- ¡No puedo irme!- se dice así misma- es la primera vez que me siento bien y necesaria en un sitio.
La chica cogió su bolsa y comenzó a andar camino de vuelta al pueblo.
- Pero si regreso- decía para sí pensativa- puedo... puedo hacerles daño.
Se giró, se puso espaldas al pueblo.
- ¿Egoísta?- se pregunto- ¿No es mas egoísta ir donde quiero y cuidar aquellos heridos que yo misma he provocado o que he matado o tal vez es mas egoísta irme de aquí, partir y dejar al pueblo en paz tal y como estaba antes de que llegara yo?
La chica miró al cielo y recordó a todos aquellos enfermos que cuidó y que le pagaron el favor con una sonrisa acompañada de lagrimas de agradecimientos, eso, eso era recompensa suficiente. Ella no pudo evitar llorar.
- ¡Podré, podré controlarla!- se dijo así misma y comenzó a caminar rápidamente hacía el pueblo.
No tardo en llegar al pueblo, estaba contenta, pero a la vez algo preocupada, algo la inquietaba de forma especial. Llegó a la altura de la posada, y la gente..., la gente le saludaba contenta.
- ¡Habéis vuelto!-dijo la gente - ¡Nos alegra veros, Darky!
La chica sonreía y saludaba a la gente. Comenzó a dar un paseo por el pueblo.

Magneto y Xardas llevaban ya un buen rato luchando, Xardas era claramente superior a Magneto.
Magneto estaba herido por todos lados de resistir los golpes.
- No eres tan bueno- le recriminó a Magneto.
- Ni tú- le respondió Magneto.
Xardas volvió al ataque con una bola energética que acertó a Magneto lanzandolo contra la pared. Magneto a duras penas pudo levantarse, estaba bastante dañado.
- Me has sorprendido, Xardas- le dijo Magneto- pero aún guardo un As en la Manga.
Magneto empezó a concentrarse a topé.
Xardas estaba empezando a ponerse nervioso.
- ¿Como es posible que conozcas ese hechizo?
- Sé que es muy posible que muera usándola, pero te llevaré conmigo- contesta Magneto decidido.
Magneto hizo una gran explosión de energía. El Brujo recibió el golpe y salió despedido por la ventana.
A duras penas Magneto consiguió el antídoto y se lo tomó. Estaba en un baul que se acababa de descubrir tras la explosión y que se abrió al derrotar a Xardas.
La espada se volvió a convertir en un báculo. Y con posiblemente sus ultimas fuerzas consiguió abrir un portal hacía el pueblo.
Al cual accedió y llegó al pueblo sin conocimiento. Magneto necesitaba atención inmediata, estaba en una especie de coma en mitad de la plaza.
El posadero se encontró con Magneto tirado en el suelo. Le recogió y le llevo a la posada.
Comprobó que respiraba, pero que no reaccionaba a ningún estimulo.
Le llevo a una de las habitaciones libres.

La chica tras estar toda la tarde de "cachondeo" con los pueblerinos, notó que ya era muy tarde, así que marchó a la posada.
El posadero se alegro de verla y le dijo que el mago estaba inconsciente desde hace mas de 4 horas, que lo había llevado a una habitación.
La chica subió rápidamente, y comenzó a aplicarle los conocimientos que tenia.
- ¡Déjame sola con el, necesito concentrarme!- dijo asustada pero aparentemente tranquila, debía estarlo si pretendía salvar la vida a Magneto.
La chica hacia todo lo posible por despertarlo y sacarlo de ese estado.

Pasó una hora hasta que el Mago empezó a mover muy poquito los dedos de la mano. Movió solo unos centímetros.
Su cuerpo estaba lleno de heridas.
Tras unas dos horas aproximadamente empezó a abrir los ojos.
Magneto estaba despertando.
Allí vio de nuevo a la chica de la que oficialmente no conocía el nombre.
- ¿Me dirás ahora tu nombre?- le dijo Magneto sonriendo.
- ¡Ni lo sueñes!- contestó ella.
La chica comenzó a mojarle la cara con agua y gasas limpias, mientras le acomodaba la almohada.
- ¡Vale!- contesto Magneto mirándola- ¿Donde esta mi báculo?, bueno, ya no importa.
A Magneto se le veía alegre. No estaba como siempre y ahora tenía mejor color de piel. Ya no tenía su sangre envenenada y estaba tranquilo porque ya no tenía que volver a preocuparse de Xardas.
- Hoy te noto diferente... te estoy curando, pero no me parece estar tratando a un enfermo- le dijo la chica- tienes buen aspecto.
La chica se limpiaba las manos y recogía sus cosas.
- ¡Duerme, estoy en la habitación de al lado para lo que quieras, da toques en la pared!- le dijo a Magneto.
La chica salio de la habitación.
Magneto había hecho caso y dormido un poco.
Se despertó enseguida, no estaba cansado y se sentía energico.
- ¡ME SIENTO VIVO!- gritó emocionado sin darse cuenta de que estaba gritando. La emoción le embargaba.
- ¡Ups, menuda voz he pegado!- pensó Magneto.
La chica que leía en su cuarto oyó una voz y se asusto, casi se cae de la cama.
- ¡Pero sera...!
La chica comenzó a meter leñazos en la pared contigua a la habitación de Magneto.
- ¡ESAS VOCES!- le gritó ella.
Por un momento calló y pensó, al poco sonrió y comenzó a reírse. Se había dado cuenta que hacia tiempo que no se sentía tan bien. En realidad desde que le conocía nunca estuvo así.
- Ostras, lo siento- pensó Magneto.
Se había dejado llevar por la emoción.
- ¡PERDONA!- grito Magneto en respuesta.
Magneto sabía que se había emocionado bastante.
- Ahora que lo pienso, soy mago, lo único que me impedía curarme era mi sangre envenenada- razonó Magneto.
Magneto se levantó. Desde fuera se pudo ver un resplandor azul y ya no tenía ni una cicatriz.
Magneto se acercó a la puerta de la chica y llamó.
- ¿Se puede pasar?- preguntó sin abrir la puerta.
- Claro- contesto ella levantándose de la cama a abrir la puerta -¿Quieres algo, con esos escándalos que estas formando?
Se le escapó una sonrisa.
- ¡Por fin he conseguido verte sonreír!- le dijo Magneto sonriendole.
La chica lo miró con cara de extrañada.
- ¿Quieres algo?- dijo empezando a ponerse nerviosa- ¡Estoy ocupada!
- ¡Perdona, solo venía a darte las gracias por todo lo que has hecho por mi y...- Magneto bajo la cabeza- ...decirte que gracias a tí he podido volver a confiar en la gente.
Magneto se quedo mirándola esperando su respuesta.
La chica se ruborizó momentáneamente al notarse tan observada y en un momento que al parecer se había tornado "cariñoso".
- ¡ehehe...eh!- dijo ella- No tiene que dar las gracias...yo ... lo hago por mi porque me si...
La chica se dio la vuelta y se fue a hacer la cama, recoger sus cosas, hacer movimientos innecesarios...
- ¡Me gustaría acompañarte en tu viaje, como ves ya no estoy tan palido- le dijo Magneto desde la puerta mirándola.
Ella tardo en reaccionar.
- Creo que se ha puesto nerviosa con lo que la he dicho- pensó Magneto- normalmente me hubiera mandado a algún sitio muy lejano.
- ¿Viaje?...- se pregunto ella- ¡No pienso moverme del pueblo!
Se quedó pensativa.
- ¿Que esta mirando?- se dijo en su cabeza.
Pronto volvió a hablar.
- ¡Además... he decido esperar... ya no buscaré más- termino diciendo.
La chica empezó a sacar las cosas que había guardado.
- De acuerdo, pensé que decidiste irte, me parece genial que te quedes- respondió Magneto- yo también tengo pensado quedarme, me has salvado la vida ya tres veces, que se dice pronto.
- ¡Eres un exagerado!- respondió ella un poco sonrojada.
La chica ya no sabia que hacer.
- ¿Algo más..?- preguntó ella.
- Creo que te estoy molestando- dijo Magneto- ¡nos vemos luego! ¿vale?
- No, nada- dijo la chica mientras se despedía con la mano.
Magneto bajo las escaleras y el posadero sorprendido de verlo de pie se acercó a él.
- Me alegro de verte tan bien- dijo alegre.
- ¡Por fin soy como debería ser!- le respondió Magneto.
- ¿Que hará ahora?- le preguntó el posadero.
- De momento no lo sé, en principio voy a empezar a trabajar si me dejas seguir haciéndolo- le dijo al posadero.
- Por supuesto- le respondió el posadero.
Magneto atendía alegremente a la gente que venía a la posada.
Ganó algo de dinero esa tarde con las propinas y lo que le pagaba el posadero.
Subió un momento hacía su habitación.
Se cruzó con la chica que bajaba y le saludo.
Cuando la chica bajó el posadero se le acerco presurosamente, se había acordado de algo.
- Oye, Darky, sabes un extraño forastero que vino hará tres o cuatro días a las tantas de la noche y se alojo en la habitación número siete, y que todavía no ha salido...- decía nervioso- llamo y no responde y soy incapaz de abrir la puerta.
- ¿En serio?- contesto Darky- ¡Voy a ver!
La chica se dirigió a la habitación número Siete y comenzó a llamar y a golpear la puerta.
- ¿Hay alguien?- preguntaba en voz alta.
Magneto salio de una habitación cercana.
- ¿Que sucede?- dijo Magneto sorprendido.
- ¡Por lo visto hay alguien en esta habitación encerrado hace mas de dos dias- le respondió ella.
La chica seguía golpeando la puerta.
- ¿Hay alguien?- seguía gritando.
- ¿Y no sale?- dijo Magneto esto sorprendido.
La puerta se entre-abre al poco. Darky se aventura a entrar.
Sin mediar palabra es agarrada por alguien que la empotra contra la pared y le ha puesto una navaja al cuello.
Se trata del extraño tipo que llegó por la madrugada y que había caido en los zarzales antes de llegar al pueblo.
Con tal acto brusco se le calló la capucha hacia atrás dejando ver todo su rostro.
- ¡Ah!- dice asustada Darky- ¿Se puede saber que haces?
La chica forcejeaba contra él.
- ¡SUÉLTALA!- dijo Magneto entrando de golpe y apuntándole con una bola de energía azul.
El tipo reía.
- Pobres ilusos, no saben donde entran- pensó el extraño y amenazante individuo- pero no parecen hombres de Dalfor, pero.... aún así es mejor asegurarse.
Retuerce la mano de la mujer y se coloca a su espalda. De tal forma que la deja cara a Magneto mientras aun presiona con su navaja en el cuello de Darky.

Capitulo 10º: "Adiós, Nohad"

Darky esta inmovilizada. El amenazante individuo la tiene cogida y con una navaja al cuello.
- Bien divirtámonos un poco- piensa el extraño individuo.
Suelta la mano de la muchacha, pero presiona más fuertemente su navaja contra su cuello.
Con la mano libre cojo otra de sus navajas, y con esta nueva arma en la mano, la acerca hacia su vestido y empieza a rajarlo a la altura del escote.
- Veamos la reacción de su amiguito- piensa- y veamos si son capaces de divertirme.
Magneto invoca un escudo que la cubre a ella con el cual no podría seguir haciendo daño a la chica, a no ser que le venciera a él que no podía tener escudo si se lo puso a ella.
La magia de magneto causa una reacción de sorpresa, la chica se mira las ropas, se enfada un poco.
- ¿Que estas haciendo? ¿Estas enfermo?- decía la chica mientras forcejeaba- ¡SUÉLTAME!
Termina de rajar el corsé de la muchacha, dejando escapar sus pechos, noto como la magia recorre su cuerpo.
- ¿Un Mago?- pensó para él, mientras reía- Hemos tenido suerte pues, me sera util.
Empuja a la muchacha contra el mago haciendo que ambos tropiecen mutuamente, y rápidamente saca de dentro del armario su bolsa, antes de que él mago pueda preparar otro hechizo saco su arpa y se prepara.
La chica se levanta de encima de Magneto, se tapa presurosamente los pechos, está colorada como un tomate, y comienza a temblar, mientras susurra.
- ¡Basta, para ... ¿por que haces... esto?- le pregunta al extraño.
Magneto al haberse roto el escudo quedo un pelin atontado, sobre todo al llegarle la chica de esa manera, cosa que le dejo muy colorado. Apresuro a levantarse y a colocarse delante de la chica. Tenía claro que le debía su vida.
El extraño hace un gesto con la mano provocandoles, una invitación a que vengan a él, prepara su arpa. Mira los pechos de la chica y sonríe lascivamente.
- Je, no pienso acercarme, puedo atacarte desde aquí- responde Magneto mientras carga en su mano una bola azul de energía.
La chica levanta el rostro, prácticamente sus ojos verdes cristal se tornaban en un remolino rojo, que casi no se distinguía con el color de su cara. Se puso en pie con una mano cerrándose la ropa, y con la otra con el puño cerrado tembloroso.
- ¡ERES UN IDIOTAAAAAAAA!- grita muy enfadada.
Toda la posada parecía temblar.
El extraño sonrió, miro al mago, sus labios no dicen palabra pero en ellos se denota una palabra, "atrévete". Sus ojos miran desafiantes a la muchacha, que parece estar poseída mientras sus gritos deben oírse en todo el pueblo.
- Me estoy divirtiendo - piensa el extraño- ¡pero pronto me cansaré de la diversión...pobres ilusos!
Magneto empieza a lanzar un grupo de bolas de energía hacía el enemigo que van directas hacía el arpa. Magneto intenta destruirlo.
La chica recibe los impactos de Magneto, se puso delante. Suelta la mano que sujetaba su corte en los ropajes y se quita la túnica, dejando lucir su modelo de ropas cortisqueadas y provocativas. La chica se gira hacia magneto y en tono sarcástico exclama:´
- ¡Au ...! ¡Eso... eso a dolido!
Sus ojos se han vuelto del color de la sangre.
Vuelve y mira al chico del arpa.
- Y bien encanto, ¿Que vas a hacer con eso?- le dice al extraño del arpa de forma insinuante.
Magneto se levanta preocupado por la chica y lleno de irá se lanza hacia el enemigo cubierto por un aro de fuego mágico.
- La chica parece otra- ríe el extraño del arpa- me ha tocado una loca. Muy bien, veamos. Se insinúa ante mi y me provoca con las palabras y sus movimientos.
Cuando Magneto esta cerca de una patada para todo su ímpetu. Magneto cae de espaldas. Ha recibido un buen golpe. El tipo extraño se defiende bien.
- Cuerpo a cuerpo no conseguiré nada- piensa Magneto.
El extraño sonríe y salta por el hueco que provoca él de un golpe de puño, paso entre las llamas que extrañamente o por algún despiste en el combate se ha producido y se lanza desde el segundo piso. Dirige su mirada hacia arriba.
La chica salta desde la ventana hacia abajo.
- ¡Espera cariño!- le dice insinuadamente.
- Que divertidos son- piensa el extraño mientras rié.
Hace un movimiento con el arpa, la chica al recibir el impacto sonico vuela de nuevo al interior de la habitación.
La chica saca su daga de la bota y vuelve a saltar.
Magneto se lanza a por el enemigo lleno de rabia y salta al piso inferior.
La chica cae al suelo, y mira frente a frente al chico del arpa.
Magneto se encuentra al otro lado de la chica, al lado opuesto con respecto al enemigo.
- Ya me he aburrido- dice el extraño- Múltiples acordes, "Canción del Descanso", Efecto tranquilizante y confusión mental.
De su boca empiezan a fluir las palabras, la voz resuena en todo el pueblo, es lo mas maravilloso que han oído nunca, solo con escucharla el animo disminuye y la mente se bloquea, simplemente escuchas la canción, la gente se queda anonadada escuchando el canto de un ángel en la tierra. Magneto y Darky caen al suelo, pero se están quietos escuchando el sonido de su voz, lentamente se va marchando calle abajo mientra los acordes suenan aún y las mentes vagan por lugares idílicos.
- ¡Soñad tranquilamente guerreros!- dice despidiéndose- estoy seguro de que nos volveremos a ver. Además Van Talenor, el maestro bardo nunca olvida una cara, y mucho menos la de esa joven tan bella.
Cuando la magia melódica acaba el extraño hombre del arpa ya ha desaparecido.
Los ojos de la chica se torna verdes tranquilizados.
- ¡Sus acordes... sus acordes me han hecho controlarla!- piensa Darky.
Miraba hacia donde se había ido el tipo del arpa con cara de desilusión.
Magneto a duras penas se mueve a ver como esta la chica.
- ¿Estas bien?- le pregunta Magneto.
- ¿Donde esta...?- le pregunta a Magneto.
Con tanta efusividad la chica se puso de pie.
- Él ... el lo ha hecho- le dice a Magneto.
La chica movía su cabeza rápidamente de un lado a otro buscándole.... pero fue en vano, de repente, se dio cuenta de la poca ropa que llevaba. Se tapó y se puso roja... y miraba a magneto. sus ojos describían una pregunta de que si se las había visto.
Magneto no entendía la mirada de la chica, entender a las chicas nunca fue su punto fuerte, se levantó, también estaba algo rojo.
- ¿Tienes alguna herida que pueda sanarte?- terminó preguntando.
- ¡PERVERTIDO!- le gritó a Magneto.
La chica corrió a la posada a coger su túnica, dejando a magneto entre de pie y cayéndose.
- ¿Pero que...?- se quedó preguntándose Magneto- ¡nunca la entenderé!
Se quedó pensativo.
- ¿Quien era ese?, es muy poderoso, puede que la próxima vez no tenga tanta suerte- pensó Magneto.
Magneto salió al exterior a ofrecer su ayuda mágica a los aldeanos.
Invocó lluvia para parar el incendió de la posada. Por suerte todos pudieron salir.
Magneto estaba ayudando a los aldeanos. Él estaba agotado. Había ayudado al posadero a arreglar los desastres en su posada a base de martillo, madera y clavos.
- ¿Donde se habrá metido la chica?, parece que después del incidente le de vergüenza verme- pensaba Magneto- la verdad es que ella es... ¡debo concentrarme en lo que debo hacer, por dios, soy un mago, no puedo pensar en esas cosas!
Magneto intentaba censurarse hasta en sus pensamientos. Intentaba negarse a una realidad. Se fue a dormir, no podía parar de pensar en ella y en el incidente.
- ¿Por que no podré quitármela de la cabeza?- pensaba él- ¡como mago que soy no puedo dejarme llevar así!
Magneto intentaba pensar en otras cosas, pero todo era inútil.
Se fue a dormir. Aquello le había afectado más de lo que él nunca pudo pensar.

Tras un día "tranquilo" y "calmado" anocheció en Nohad. Todos aparcaban ya sus labores y se reunían en el cálido ambiente familiar. Aquellos solitarios que pasaban la noche a la deriva o en la apartada habitación donde habitaban recogían sus cosas para pronto acostarse y acabar con un día mas de sus vida.

Magneto se levantó de la cama y se vistió, salio por la puerta, aún estaba atontado y seguía pensando en la chica, en como reaccionaría si se cruzase con él. No sabía que hacer.
- ¡No debo volver a cometer el mismo fallo!- se dijó a si mismo.
Magneto tenía miedo, ese nuevo enemigo le tenía trastornado, su manera de hacer las cosas, su poder, era más poderoso que el brujo y por segunda vez en su vida tenía miedo. Salió de la habitación.
Magneto buscaba a la chica. Quería hablar con ella. No estaba por ningún lado.
- ¿No la habrá sucedido algo?- pensó Magneto.
Volvió a su habitación.
- Lastima que me robaran la mochila, me hubiera sido muy útil aquí- se dijo Magneto.
Y la noche cayó sobre Nohad, como un manto iluminado por luciérnagas.
El mago y la chica, permanecieron en el pueblo pero por un tiempo no coincidieron.
Aquel Maestro del arpa, nunca mas fue visto.
La tranquilidad volvió a reinar en Nohad.

((FIN))

Relato de Nohad Parte 4ª

Cápitulo 7: "Disputa"

El hombre de la gabardina despertó.
- ¿Que coño a...?.
Intentó levantarse, pero las piernas apenas le sostienian.
- Haber, recapitulemos, yo intentaba salvar al mago penoso de los cojones- dijo el extraño chico de la gabardina- cuando apareció la tia buenorra esa y me miró raro, asi que pasé de contestar. Despues se me acerco y me aparto la espada, que si a tocado la hoja mañana tendra un moraton en la mano por muy fuerte que sea, y despues no recuerdo nada mas.
Se fue levantando despacio y de repente se dió cuenta de algo.
- ¡La espada!- dijo asustado- Es demasiado peligrosa para dejarla por ahí tirada, si alguien la toca o intenta cojerla...

Magneto salío de la habitación y bajó.
Se puso a hablar con el posadero.
- ¿Que es lo que tengo que hacer?- le preguntó.
El posadero le miro algo extrañado.
- ¡Es tan simple como servir las mesas!- le dijo- ¡Pero ten cuidado y no hagas muchos esfuerzos hasta que tus heridas se cierren!
- ¡Deacuerdo! - contestó Magneto.
Magneto empezó a limpiar las mesas con un trapo humedo que el posadero le dió.

- ¿Cuando vas a dejarme en paz?- decia la chica sobre la cama- ¡Deja de cogerme!, ¡sueltame de una vez!
Se agitó fuertemente como si luchará con alguién.
- ¡He dicho que me sueltes!- gritó.
De pronto la habitacion se quedó en silencio.
La chica se despertó cabreada.
- ¡Maldita sea!...otra vez...- dijo muy cabreada- ¿No me dejaras descansar una noche o que?
La muchacha se arregló las ropas rotas y se equipo todas sus cosas, recogió todas las pertenencias e hizo la bolsa.
- Pensé que este dia tardaria mas en llegar- pensó.
Salió de la habitacion y bajó las escaleras. Llegó al recibidor.
Magneto ve a la chica y baja la cabeza.
No sé atreve a mirarla despues de lo que paso.
Se daba miedo a si mismo.
Se dirige al posadero y le da una pequeña bolsa.
- ¡Tome, aqui esta todo el oro que le debia por el uso de las habitaciones!- le dice al tabernero- ¡siento haberme retrasado en su pago!
El posadero la coge algo anodadado.
- ¿Ya estais bien?- le pregunta.
- Si, me marcho del pueblo, no quiero...- dice ella con algo de dificultad- ...no quiero quedarme aqui más tiempo, un año casi ya... es demasiado.
- Pero vos...vos erais nuestra sanadora ...- dice el tabernero- ¿Y si alguien cae herido?
- Lo siento mucho, debo marcharme- dice firmemente ella.
Pusó rumbo, salió de la posada.
Magneto se apresuró a ir tras ella.
- ¡Espera!- gritó Magneto.

El hombre de la gabardina empieza a bajar las escaleras y vé que la chica se marcha.
- ¡Ey, tú!¿donde esta mi espada?- pregunta a la chica yendó detrás de ella también.
La chica se giró.
- ¿Que es tanto alvoroto?- preguntó cabreada.
- ¡Necesito hablar contigo!- contestó Magneto.
El hombre de la gabardina se acerca algo más a ella.
- ¡No me importa si te vas!- dice friamente- ¡Solo quiero saber donde esta mi espada!
- ¡No quiero hablar nada con nadie!- contestó la chica a Magneto y despues miró al de la gabardina- ¡...y tú espada yo no la cogi...¡ese es tu problema!, ¡no haberla desenfundado de su vaina!
Ella se gira, les da la espalda a ambos y sigue caminando.
- ¡Te debo la vida, si me odias, ya sabes lo que puedes hacer!- dice Magneto avanzando convencido hacía ella- ¡Me has salvado la vida dos veces....y yo a tí ninguna!
- ¡La vida no se se debe!- le contesta ella- Tú vida te corresponde, ¡y deja de decir sandeces!¡Yo ya no pertenezco a este pueblo!
- ¡Ahora no te pongas en plan borde!- le dice el chico de la gabardina a la chica- ¿Sabes donde esta o no?
Ella miró al chico de la espada.
- ¡Y tú, no se que me estas contando!- le contesta ella- Por lo que me han contado caí inconsciente, así que no sé que le ha pasado a tu espada.
Ella se giró y siguió caminando.
- ¡Cuando me desperté no tenia la funda!- dijo el hombre misterioso- ¡Alguien la ha guardado en algun sitio o algo asi. ¿Se puede saber porque te vas? Por lo que sé eres la única medico del pueblo. Sabes perfectamente que irte de aqui significa dejar morir a muchos.
Magneto pensó un momento.
- ¡Creo que huyes de algo!- dice Magneto- Te conozco poco, pero irte tan de repente no es muy propio de tí.
- ¡Haré con mi vida lo que me plazca! ¿entendeis?- dice ella muy cabreada- ¡Solo sois dos extraños que han intentado entrar en mi vida más de lo que debian. No me gusta ser fundamental en ningun lado, voy por libre, hago lo que me da la gana. ¡Esta conversacion ha terminado!
Se dio media vuelta y comenzó ha andar rauda.
- ¡Haz lo que quieras!- dijó cabreado Magneto ante tal cabezonería.
Magneto silbó a su caballo que llego y se montó en él de un ágil salto.
- ¡Yo tambien debo marchar!- dijó despidiendose, y a los pocos instantes se fue al galope.
- Y yo que pensabá que era un egoista- dijo el chico de la gabardina- ¡Respondeme una última cosa! ¿Aún seguis buscando al asesino del pueblo? Yo sé quien es.
- ¡He dicho que no tengo nada que ver con este pueblo ya!- respondió ella- ¡Habla lo que sepas con el alcalde...o... yo que sé...!
- ¡No me interesa el alcade, ni nada de eso, me interesa saber porque cojones alguien que hace dos dias estaba ayudando a un extrangero que se desangraba ahora deja morir a los aldeanos que conoce!- dice el extraño de la gabardina.
La chica se para y se gira. Camina con la cabeza baja hacia él, sin dejar ver sus ojos hasta colocarse a un par de metros del chico.
- ¿Quien te crees que eres para cuestionar mi forma de actuar y mis principios?- recrimina al individuo con una voz sobria y unos ojos que no se ven.
El ambiente parecía estar ahora enrarecido.
El chico metió las manos en los bolsillos de la gabardina.
- ¡No hace falta creerse nadie para darse cuenta de que aquí falla algo!- dice el chico- No se que es, pero no quiero que un día nos volvamos a encontrar y por no saber que pasa acabemos de ostias.
- ¿Pelea?- dice ella sorprendida- ¡Eres una inmundicia! ¡Yo no peleo! ¡Yo solo defiendo! Curo tanto el cuerpo como los corazones de la gente...y me voy...me voy... ¿QUIERES SABER POR QUE ME VOY?
La chica iba con la cabeza baja y sin enseñar los ojos.
- ¡Ja!- contesto el extraño- ¡No me creo que nunca allas atacado primero!, venga, dime, ¿por que te vas si sabes que aquí puedes vivir tranquila y ayudando a la gente?
- ¡Estupido ignorante!- dice ella cabreada- ¡ME VOY PORQUE SI ME QUEDO SERIA UN ESTORBO MAS QUE UNA AYUDA! ¡Soy...soy peligrosa! ¡No entiendes nada...y me da igual que no lo entiendas!
La chica miró alos ojos al extraño. Los ojos de ella rompian lagrimas a raudales, eran lagrimas de sangre.
- ¡No puedo controlarme!...¡no soy yo!...¡no soy!...¡ella!...¡TU NO LO ENTENDERIAS!
La chica dió media vuelta y salio corriendo.
- ¡Eres tu la que no entiendes nada!- pensó el chico.
La sigue esperando que se calme, puede que entonces este mas dispuesta a hablar.
- ¡No eres la unica que tiene algo "especial", llevo mas de tres decadas de condenado y he visto de todo!- piensa- ¡solo serias en estorbo para quien no te comprende, no para los que si lo hacemos!
De repente el aire pesaba más. La chica se paró, todo a su alrededor pareció pararse.
- ¡Vaya, vaya, vaya!- dijo la chica- ¿Me sigues a mi, encanto?
La chica se giró y le miró fijamente a los ojos, esos profundos, horribles, crueles y atractivos ojos rojos, transmitiendo asi un escalofrio hasta a la más dura piedra.
Comenzó a andar en direccion al extraño que la seguía.
- ¡Ahora lo entiendo todo!- dice él- ...debes estar maldecida, tener doble personalidad...o algo asi...esta claro que ahora no eres la chica de antes.
El chico lleva la mano a su espalda.
- ¡No tengo la espada!-piensa- ¡mierda!
- ¿Buscabas algo cariño?- dijo sonriendole sarcasticamente, podia apreciarse el color de sus ojos a la luz del dia, era un rojo sangre con manchas negras, no eran ojos normales- ¡Ams...si....tu espada! Bonita espada, por cierto...creo...que tiene el color de mis ojos.
- ¡Ya veo!- responde él- ¡Tú debes de haberla escondido!,bueno, sigo sin saber que o quien eres, pero almenos se porque la otra chica quiere irse de la ciudad.
Se quitó la capucha y la miró directamente.
- ¡No eres la única con unos ojos "bonitos"!- contestó.
Ella empezó a reirse.
- ¿En serio?- preguntó ella- ¡Vaya! Sabes que...tu espada me gustó, creo que me quedaré con ella por tener un recuerdo de esos ojos tan bonitos que dices tener.
Le guiñó un ojo, se dió la vuelta y comenzó a correr veloz, muy veloz.
- ¡Mierda!- piensa.
Echa a correr a toda velocidad sigiendola.
- Mi especialidad siempre a sido la velocidad, pero me esta costando segirla- piensa mientras extiende un brazo hacia ella.
- ¡DETENTE!- grita él.
Algo explota cerca de ella, pero no le da.
- ¡Falle!¡mierda!- se maldijo a si mismo- ¡No puedo usar tanta sangre con quimerismo!
Vuelve a extender el brazo y se concentra.
- ¡Engañare sus sentidos para hacerla creer que tiene una pierna rota!- piensa para sí.
Apunta y le da en la pierna.
Ella rié. Parece no haberle afectado para nada.
- ¿Intentas algo, vampirillo de tres al cuarto?- pregunta ella sonriente.
Mientras corren y corren ella de repente se para y se agacha, hace como de tropiezo para que el chico se caiga al intentar parar repentinamente.
El chico frena en seco, casi apunto de perder el equilibrio, se pone frente a ella.
- ¿Que coño buscas?- pregunta el chico- ¡Veo que no puedo engañar a tu cuerpo, pero puede que esto te calme un poco!
Se concentra, la tierra empieza a temblar, el cielo se enegrece.
- Asi no tendre que preocuparme por el sol- piensa él.
Y de entre las sombras sale un dragon dorado.
- ¿Qieres jugar con mi perrito o me daras mi espada de una vez?- dice él enfadado.
- ¿En serio vas a hacerle daño a ella?- se rie- a mi no me tocaras, destruiras el cuerpo de la buena y pequeña Darky.¡Adelante, chico duro, ataca el cuerpo de una mujer inconsciente, a mi no me importa!
Ella no paraba de reir maliciosamente. Abrió los brazos esperando un ataque.
- ¿En serio crees que me inporta hacerle daño?- contesta él- No sé si lo sabes, pero el asesino y ladrón del pueblo soy yo. Lo unico que quería es mi espada y saber lo que le pasa a esta chica. Ya tengo el cincuenta por ciento de lo que queria.
El dragón abrio la boca para lanzar su llamarada.
- ¡Esta bien!- dice ella- ¡tú lo has querido!
La chica coge aire.
- ¡AAH!- grito a pleno pulmon- ¡SOCORRO EL ASESINO ME ATACAAAA!
La voz de la chica era muy conocida en el pueblo y varios pueblerinos comenzaron a salir con tridentes, palos de madera, para socorrer a la muchacha, en un momento la plaza mayor comenzó a llenarse de gente que venía a ayudar a la chica.
- ¡Adelante asesino!- le dice ella- ¡mata a un pueblo entero!
La chica comenzó a correr hacía los pueblerinos.
El dragón gruño y los aldeanos quedaron un poco asustados, con lo cual el chico paso desapercibido, se pusó a menos de un metro de la chica.
- ¡No se lo que planeas, ni porque haces esto!- dijo el chico- ¡pero no sabes de lo que esa arma es capaz! ¡nos volveremos a ver!
Y despues de eso desapareció como si no hubiera estado allí. El dragón se esfumó y el cielo recuperó su color original.
La chica sonrió orgullosa. Consiguió librarse de él por ahora.
- ¡Estupido!- dijo riendose- ¡Ignorante!
Un resplandor rojo se explayó en sus ojos y la chica calló inconsciente.
Los pueblerinos acudierón en su ayuda.

Magneto estaba por allí cerca, les había seguido todo el rato contemplandolo todo. En caballo se iva más rapido y siempre desde una distancia prudente.
- ¡Esta claro que esta poseida!- dijo en voz baja.

Los aldeanos la llevarón a casa de Genri.

El Hombre de la gabardina regresó a la posada, despues del incidente de la tarde, fue a su habitación, se tumbó en la cama con las manos en la nuca pensando.
- Doble personalidad ¿eh? Esta tia me empieza a caer bien...pero no quiero que se abran las puertas del infierno- pensaba preocupado- asi que necesito recuperar la espada.... ni ella ni su otra parte saben de lo que ese arma es capaz, pero ella es muy fuerte y a la menor presion cambia de personalidad, tengo que ingeniarmelas para encontrarla y hablar con ella sin que aparezca la otra. Menos mal que el dragon distrajo a los aldeanos y nadie sabe que soy el culpable de lo que a estado pasando en la ciudad.
Despues de eso descanso en su cuarto pero sin dormirse.

Magneto seguía quieto pensando.
Decidió finalmente irse a buscar información sobre lo que le pasaba a la chica.
- Ahora lo entiendo todo- pensó- ¡Volveremos a vernos, sabre encontrarte!
Se marchó del pueblo, hacía otro lugar.
Sabía que volvería encontrar a la chica, pero se olvidó de algo, no era lo suficientemente poderoso para enfrentarse a ella, y eso se debía al veneno que tenía en su sangre.
- ¡Supongo que es imposible eliminar una de las partes, pero si puedo intentar que se junten en un sola, así podrá ser controlada la mala por la parte buena!- razonó en sus pensamientos- ¡Te volveré a encontrar!
Se fue galopando a lomos de su caballo. Empezaba a atardecer.
- ¡Ahora ya sé que la chica se llama Darky!- pensó.
Siguió hacía adelante y perdió el conocimiento sobre el caballo, del cual terminó callendose cuesta abajo por un pequeño acantilado, el báculo seguia en su mano, agarrado mágicamente.
Calló cerca de una playa. Se hizó de noche.
Magneto despertó en una casa echa de madera cercano a la playa.
Alguien le había recogido y cambiado las vendas.
La puerta empezó a abrirse.
De ella asomaba una hermosa chica, morena.
No era baja, ni tampoco alta, una estatura normal.
Venía con una vela.
- ¿Que tal estas?- le preguntó con una voz hermosa.
- ¡Bien!- contestó Magneto.
- ¡Ni se te ocurra moverte!- le dijo ella.
- ¡No lo haré!- contestó él.
- ¿Por que sigues sujeto a ese bastón, no he sido capaz de separatelo?- preguntó ella.
- ¡Es una historía algo larga!-contestó Magneto.
- ¡Tengo tiempo de oirla!
- Prefiero no contarla ahora, me trae malos recuerdos.
- ¡Te dejaré tiempo!- dijo ella.
- ¡Gracias por recogerme!- contestó agradecido Magneto.
Magneto se sentía agusto allí.
La chica le trajo algo de comer.
- ¡Debes comer algo!
Magneto estabá hambriento.
- ¡Mañana te conseguiré algo de ropa!- dijo ella.
- ¡Gracias!
Magneto empezó a comer.
Ella se quedó allí a su lado mientras comía.
Al final de comer la chica se retiró recogiendo el plato y Magneto al fin pudo dormir tranquilo.

Capitulo 8º: "La Hora de la Venganza"

Nohad, tranquilo, pacifico, sus campos verdes se extendían hasta el horizonte, sus pueblerinos siempre dispuestos a regalarte una sonrisa.
- ¡Oh, me alegro de que todo este bien!- pensaba una persona conocida.
Los niños corretean detrás de un gato por los callejones bañados por la luz del sol. Ahí se encuentra, ella, quieta e inmóvil, en el centro de la plaza mayor.
- Es agradable que todo haya salido bien, estoy tan contenta- siguió pensando esa voz, que era la chica.
Un parpadeo rojo. Las calles parecieron quedarse mas solas. La muchacha se gira.
- Hay gente que ha desaparecido - pensaba ella- ¿Donde están?
Otro flash rojo, que hace perder la visión por un instante. El pueblo está vació.
- ¡Eh! ¿Donde fue todo el mundo?- dice asustada la chica.
La muchacha comenzó a correr de un lado para otro del pueblo, se paró de repente en uno de los extremos de la plaza mayor a causa de otro resplandor rojo, al recuperar la visión tras ese segundo el pueblo estaba deshabitado, sus viejas casas tenían ventanas y puertas cerradas con tablones y clavos.
La muchacha comenzó a mirar de un lado para otro, inquieta, asustada... no comprendía nada.
- ¿Donde estáis? ¿Que está pasando?- preguntaba desesperada- ¡POR diOss que alguien responda!
Otro fulgor rojo. Este duro más de tres segundos y causó dolor en los ojos. Al abrirlos el pueblo tenia sus casas y calles manchadas de sangre, el cielo estaba enrojecido, y al otro extremo de la plaza, mirándola fijamente, estaba ella misma, pero con otros ojos, eran ojos de sangre, eran ojos de una asesina.
- ¿Tú? ¿Tú?- preguntaba sorprendida.
Aquella "yo" le hizo gestos con los brazos dándole a entender de que mirase a su alrededor.
- ¡Observa tú querido pueblo!- le dijo su otra "yo"
La chica comenzó a mirar,sus ojos, se quedaron espantados. Solo veía cadáveres y sangre, todos muertos.
- ¿QUE HAS HECHO?- gritó desesperada y llena de rabia.
- ¿Yo?- contestó la otra yo riéndose- siento confundirte querida, pero eso... lo has hecho tú
- NO- contestó ella furiosa- ¡TU ME DOMINAS! ¡DÉJAME DE UNA VEZ!
La otra "yo" se le acercaba a velocidad sobre-humana mientras se reía, se le puso en frente, a menos de un palmo de distancia.
La muchacha lloraba de rabia desconsoladamente.
- ¡TE ODIO!- grita la chica -¡PORQUE SIEMPRE ME QUITAS LO QUE ME IMPORTA!
La otra yo ríe
- Vamos vamos, no te pongas así- le contesta- Son cosas de niños ¿no? ¡hermanita!
- ¡VETE! ¡DEJA DE APODERARTE DE MI!- contesta ella.
La otra "yo" comenzó a cogerla a agarrarla fuerte, era como si todas las sombras de la plaza la estuvieran agarrando y zarandeando.
- ¡ERES MÍA!- contesta la Otra "yo" riéndose- ¡nunca!, ¡nunca te soltaré! Porque recuerda querida, tu eres yo
- ¡NO!, ¡NO!- gritaba la chica- ¡SUELTAMEEE!, ¡DÉJAME EN PAZ!, ¡SUELTAMEEEE! ¡DEJAMEEE!

La chica se despertó zarandeada por Genri que la miraba con ojos de preocupación, la muchacha estaba pálida, y sudando de miedo.
- ¡Querida niña!- le dice Genri asustado- ¿estas bien? ¿estas bien?
- ¿Genri? - pregunto sorprendida y al poco se alivió- ¡solo era una pesadilla!
- Le diré a mi mujer que te haga algo de comer- le dice Genri- ¡quédate reposando!
Cuando el hombre salió de la habitación y cerró la puerta, la chica no pudo evitar llorar, y llorar.
- ¿Por que no me dejas en paz?- se dice la chica para sus adentros.- Vamos, querida hermanita,no es tan injusto, cuando tu vives yo no vivo, cuando yo vivo, tu no vives, es justo- le contesta su otra "yo" - Pero cuando tu duermes es cuando no vives, ni me dejas vivir, es cuando comienzan los problemas, algo tendré que hacer para divertirme ¿no?
La otra "yo" se ríe.
- Eres un... monstruo- contesta ella a su otro "yo".
- Oh, Vamos, no te enfades, me voy a descansar, buen día hermanita, buen día- se despide la otra "yo"
- Te odio- dijo en voz baja y llena de rabia sin recibir ya respuesta.
La chica se quedó tumbada en la cama mirando al techo, sin pensar en nada, sin hacer nada.

La chica que cuidaba a Magneto fue al pueblo a hablar con el vendedor para comprar vendas.
Le empezó a contar porque las necesitaba, el hombre y ella se conocían de vista.
La chica compra las vendas y se va por la plaza a comprar algo de ropa.

Ya es por la tarde, el hombre de la gabardina se levanta, se pone su gabardina con la capucha, sale de su habitación y le pregunta al posadero.
- ¿A vuelto la chica que ayer se iva?- pregunta interesado al posadero.
- No,señor- le responde preocupado- no a vuelto.
- ¿Y el mago penoso?- pregunta el misterioso ser de la gabardina.
- Tampoco- contesta el posadero.
- ¡vale, gracias!- responde agradecido.
Sale de la posada caminando y se dirige a la plaza. Se ve tranquila la plaza.
Llegado a la plaza no hay señal alguna de donde puede haber ido la chica.
No tarda en encontrarse con un hombre y le pregunta.
- ¿Sabe donde esta la chica a la que ayer le ataco el asesino? - pregunta el de la gabardina.
- He oído que esta en casa de un tal Genri- contesta él.
- ¿Sabe donde vive ese tipo?- pregunta interesado el hombre de la gabardina.
- No- responde el hombre - ¡siento no ser de mas ayuda!
- Da igual, gracias- responde el hombre de la gabardina agradecido.
- Tendré que apañarmelas para encontrarla- piensa en su cabeza- al menos ahora se que no esta en peligro.

- ¡Gracias por la comida señora, y gracias Genri por acogerme, ahora si debo irme - contesta la chica misteriosa en casa de Genri.
- ¿De veras os vais del pueblo, pequeña?- pregunta Genri.
- Si, Genri, debo seguir- contesta dudosa ella- buscándome...
- ¿Buscándoos?- pregunta curioso y sorprendido Genri.
Ella ríe.
- Si, si, cosas mías- responde ella sonriendo - ¡Bueno, adiós y gracias por todo!
La chica salió de la casa, hoy el pueblo estaba muy tranquilo, no acostumbraban a poner mercado estos días.
Al salir dio un suspiro y comenzó a caminar hacia la salida norte, pasando la posada del pueblo.
La chica se cruzó con la otra chica al verla.
- Perdona, ¿Sabes donde puedo comprar algo de ropa de hombre?- le pregunta la chica que cuida actualmente de Magneto.
- Lo siento muchacha, pero hoy el mercado no abre- contesta la chica de doble personalidad- así que deberás esperar a mañana.
La chica estaba desilusionada.
- Vale, gracias- responde ella- adiós.
Y se va.
De repente se oyen unos gritos.
- ¡EH TU!!ESPERA UN MINUTO!- grita el hombre de la gabardina dirigiéndose corriendo hacía ella- ¡TENGO QUÉ HABLAR CONTIGO!
- ¿Otra vez él?- se queda pensando ella.
Se quedó mirándole esperando a ver que quería ahora.
- Por fin te encuentro- comenta el hombre de la gabardina al plantarse delante- llevo la mañana buscándote, tengo que hablar contigo, ya se lo que te pasa, más que nada porque ayer tuve una discusión con ella.
- A ver, ¿Como debo decírselo? No me pasa nada- razona ella -Parece que tu vida es demasiado aburrida como para tener que meterse en los asuntos de los demás. Quiero que me dejes en paz, ¿entendido? Y que deje de molestarme.
La chica se dio la vuelta y comenzó a andar.
- ¡Sinceramente me dan igual los problemas de personalidad que tengas, pero te conviene que tú otra parte no tenga mi espada, a no ser que quieras ver abiertas las puertas del infierno, literalmente- responde el hombre de la gabardina sin apenas soltar aire y del tirón -¡Ademas, creo que soy una de las pocas personas que te comprende.
- ¡No comprendes nada!- dijo la chica encabezonada- Y tranquilo, por lo que escuche hablar a Genri, ha sido el posadero quien tiene tu preciada espada, escuche algo así "El posadero le quitó la espada al forastero para que no diera mas problemas con ella, aprovechando que estaba dormido", así que déjame en paz, que no la tengo.
La chica se alejaba.
- Te empeñas en hacerte la dura, haz lo que quieras- responde indignado el hombre de la gabardina- quieres irte, pues vete, deja morir a los aldeanos, eres una egoísta, te preocupa más el encontrar como poder con tu otra parte que ayudar a los aldeanos, no te preocupes que esta es la última vez que nos vemos.
Y el chico entro en la posada dejándola a ella sola.
- ¿Egoísta? - pensó para ella.
La chica se sentó a las afueras de Nohad, en la hierba, dejando pasar el tiempo leyendo un libro que sacó de su bolsa.

Magneto se despierta ahora, estaba recostado sobre una cama.
- Esta chica es muy amable, me parece incluso demasiado amable- pensó Magneto
Magneto vio un libro al lado y lo cogió.
- Por lo menos leeré un poco, hace tiempo que no lo hago- se decía así mismo.
De pronto le vino algo a la cabeza.
- ¿Como estará esa chica?, debo ayudarla, espero no llegar tarde- empezó a preocuparse.
Magneto decidió levantarse, era incapaz de estarse quieto.
- Si supiera donde estoy iría a la ciudad- se dijo así mismo.
Llevaba únicamente un pantalón.
Se asomó afuera.
Cerca había una aldea.
De repente un hombre muy fuerte se plantó en medio de Magneto
- ¿Que haces aquí?- pregunto Magneto sorprendido.
Sin mediar palabra cogió a Magneto del cuello y lo empujo hacia fuera tirándolo al suelo de bruces.
Magneto se levanto.
- No tenía que haberme levantado de la cama- se dijo Magneto.
El individuo aprovecho para meterle una patada que le tiró de nuevo al suelo.
Magneto se levantó.
- Ahora que he descansado podre luchar mejor- pensó Magneto.
Lo primero que hizo fue conjurarse un escudo.
El otro lo destrozo con facilidad.
- ¿Quien eres?- preguntó Magneto.
- ¡Un enviado!
- ¿De quien?
- ¡Lo sabes!
- ¡El brujo!
- ¡Exacto, vendrás conmigo al castillo del brujo!- dijo el nuevo individuo.
- ¡Nunca iré a Xatrod!- dijo enfadado Magneto.
Xatrod era una ciudad ocultada por la niebla, era un lugar maligno y muy peligroso.
Magneto se lanzó al ataque a la desesperada.
El hombre le esquivaba muy fácilmente.
Le dio un golpe en la cabeza Magneto, lo dejó inconsciente y se lo llevó.
Una niña que andaba escondida lo vio, escucho todo y corrió hacia el pueblo.

La niña llego al pueblo pidiendo ayuda.
Se lo contó al posadero a cualquiera que encontraba a su paso.
La mujer que recogió a Magneto en la playa también buscaba ayuda, la niña había hablado con ella.

Magneto estaba inconsciente el fortachón se lo llevaba a caballo.
Tras varias horas de viaje a caballo yendo al galope fueron llegando a Xatrod, donde residía Xardas el Brujo Maligno.
Magneto seguía inconsciente.
El sujeto bajo del caballo cargando con Magneto al hombro.
El hombre encerró a Magneto en una mazmorra.
No le quito el báculo por que no fue capaz, era un sello mágico lo que le impedía separase de él.
Magneto se despertó en la mazmorra.
- Esto va sobre ruedas- piensa Magneto riéndose- aquí encontraré el antídoto.
Magneto convirtió su báculo en una espada de fuego con la cual se cargo la puerta de la mazmorra.
El Fortachon apareció delante de él ahora.
- ¿A donde va el mágito?- dice el fortachon cabreado.
Magneto le atacó y derroto sin demasiada dificultad.
- ¡Sabía que me dejarías vivo y jure vengarme de Xardas!- dijo furioso Magneto.
Todo el lugar era un enorme laberinto, Magneto conocía el camino, pero primero debería situarse, eso le podía llevar toda la noche.

El Hombre de la gabardina recupera la espada.
- Menos mal- pensó para él- pero me he hartado de este pueblucho.
Sale de su habitación con su mochila a cuestas. Sale sin mediar palabra. Se dirige al norte, la ciudad más próxima esta a medio día andando. Su objetivo es ir a Guatenel.
Cuando esta a la salida del pueblo revisa si le falta algo. Lo lleva todo.
- ¡Descansare un rato aquí y después empezaré la marcha!
Al poco empieza la marcha. Se queda la mitad del camino y tiene que pasar por unas montañas rocosas.
Cuando esta allí no parecen tan peligrosas como le advirtieron alguna vez, pero al cabo de un rato entiende el porque son tan peligrosas.
Mira al cielo por casualidad y observa para su horror un nido de dragones de ébano, son totalmente marrones y sobre todo muy agresivos, tienen 2 cuernos en la cabeza y alas tipo murciélago, intenta ocultarse con sus artes oscuras, pero no sirven de nada, la mente de un dragón no esta en la misma frecuencia de la de un humano, sin darse cuenta cinco dragones adultos han descendido delante de él y están dispuestos a acabar con él.
Tras una lucha encarnizada en la que se ha visto obligado a usar demasiadas veces su espada maldita y derrotado a los dragones muere irremisiblemente a causa de usar demasiado su arma. Queda tendido en medio de las montañas con la espada en la mano rodeado de los cadáveres de los dragones.

Magneto tras un buen rato de camino consigue localizarse y hallar el camino.
Se ve frente a frente con Xardas.
- Al fin, ahora te mataré- le dice Magneto.
- ¿Tú?, ¿un enclenque como tú?- le contesta Xardas.
- Te voy a sorprender- le contesta Magneto.
- ¡Tu sangre envenenada acabará contigo si me matas!- loe dice Xardas.
- ¡No lo creo, llevo años buscando el antídoto, y se que esta por aquí!- contesta Magneto.
Xardas le lanzo una bola de fuego a Magneto el cual se cubrió con su escudo que desvió el ataque hacia un muro del castillo que quedo con un hueco enorme.
Xardas quedó sorprendido.
- ¡Sabía que me observarías así que reserve fuerza exclusivamente para ti con un conjuro silencioso cuando sabía que no me mirabas!- le responde Magneto- ¡como mago que soy sé cuando soy observado mágicamente.
- ¡Muy listo!- dice Xardas- ¡Pero no te valdrá de nada!
El combate final va a comenzar.

Relato de Nohad Parte 3ª

Cápitulo 5: "Ajusticiamiento"

La chica no dejaba de agitarse en la cama. Parecia tener un mal sueño.
- ¡Sueltame!....¡déjame en paz!-gritaba- ¡suéltame!...¡suéltame!...¡NO!... ¡DÉJAME!...¡AAAAAAAH!
La chica abrió los ojos de golpe sentandose rapidamente sobre la cama sobresaltada.
- ¡Maldita sea!...¡otra vez!- penso ella furiosa- ¿Cuanto tiempo mas seguirá atormentandome?
Se levantó de su cama y se dirigío a asearse un poco.
- Espero que el pueblo esté hoy mas tranquilo- se dijo en voz baja.
Tras haberse aseado y limpiado algun extraño resto de sangre de la ropa, se dirige fuera de la posada, para ver que tal está el pueblo hoy.
Sale de la posada y se dirige a la plaza mayor.

El extraño hombre de la gabardina se levanta un dia mas y se asea un poco. Coge sus cosas y se va al mercado.
Se pone a correr a una velocidad endiablada robando carteras de aquel con el que se cruza sin que nadie le perciba.

-¡Ey, Genri!- saluda la chica- ¿Que tal el dia?
La chica se acercó al pueblerino que le suministraba aquello que necesitaba.
- ¿Que tal el dia hoy?- prosiguio la chica- ¿Alguna noticia?
- Si, pequeña- contesto preocupado- ¿Sabes quien es la sobrina de Unberto?
- mmm...-dijo la chica intentando recordar- ...no caigo.
- Una chica joven... asi rubia ... muy inquieta...- intento explicar Genri.
- Pues lo siento- dijo la chica ya con seguridad- pero no se quien es.
- Pues casi mejor... la asesinaron ayer por la noche- termino diciendo Genri.
- ¿Que?- dijo sorprendida y alterada por tal atrocidad- ¿QUIEN?
- Nadie lo sabe- contesto Genri- hace unos dias que el pueblo ya no es lo que era..., nuestra paz... nuestra querida paz esta siento saboteada... ¡Ah! Y no ha sido el unico incidente.
- ¿Hay mas?- dijo sorprendida.
- ¡Dos hombre muertos por heridas de cuchillas y uno grave!- contesto el hombre- ¡tenia una herida en la cabeza!
La chica estaba anodadada.
- Ademas de que continuan los robos- termino de decir Genri.
- ¿Pero que le esta pasando al pueblo?- dijo la chica bastante preocupada.
- Una de las mujeres dijo que uno de los hombres fallecidos era un buscado y maligno ladron de los alredores- expliaca Genri- que a veces venia al pueblo a robar.
- ¿Un ladron?- pregunto ella sorprendida- ¿Ahora se pelean entre ellos o que?
- No lo se hija mia,- dijo Genri para zanjar el asunto- ¿Querias algo?
- Si veras, es que venia a comprarte alguna tunica nueva o telas para hacerme mas ropa- solicito.
- En seguida te atiendo- le respondio Genri.
La chica se quedo esperando... mirando alrededor.
- ¿Que esta pasando en este pueblo?- pensaba para si- tres asesinatos, multiples robos... ¿Quien esta ocasionando tanto desorden?

El Hombre de la gabardina se sento en una terraza. Estaba pasandoselo bien viendo reaccionar a la gente a la que acababa de robar su dinero.
Una sonrisa maliciosa se ceñia en su rostro.

Magneto reaparece con la puerta mágica justo en la puerta de la posada. La puerta mágica se cierra justo detras de él. Magneto esta de bruces en el suelo. Se levanta y se sacude la ropa.
- ¿Donde estara la chica?- se pregunto en voz baja.
Avanzó dando un paseo con su bastón recuperado.
- Me habré quedado sin el oro y lo demás, pero almenos he recuperado mi antidoto- se dijo en sus pensamientos.
El Bastón le frenaba bastante la maldición.
- ¿como es posible que la tuvierá ese individuo?- penso sorprendido- ese brujo es demasiado poderoso para él.
Se quedo pensativo un poco.
Notó como la herida le sangraba y no tuvó más remedio que sentarse en una roca en mitad de la plaza.
- Otra vez esta maldita herida- penso lleno de rabia.
Estaba muy cansado, no había dormido en toda la noche.
El viaje que hizo fue hacía el interior mágico del baston, un lugar mágico utilizado para guardar un mounstruo que ya vencieron hace milenios.
Era donde mejor podía recuperarse del veneno, pero no de sus heridas.
Magneto se fijo en su venda, estaba empapada con sangre. Ya le estaba manchando la ropa.
Se sujeto con la mano la herida.
- ¿En este pueblo no hay curanderos?- penso.
Al parecer no los había. Exceptuando la chica que le ayudo.
Varias personas se acercarón a él empuñando armas.
- ¡TU ERES EL CAUSANTE DE TODO ESTO!- le gritaron amenazantes.
- ¡No, yo no he hecho nada!- contesto rapido Magneto al ver a ese grupo molestos con el.
El hombre que había lanzado por los aires estaba liderando el grupito de 7 personas.
- ¡Me lanzaste por los aires!- dijo furioso.
- ¡Solo me defendía!- dijo Magneto.
La gente no estabá dispuesto a escucharle.
- Son demasiados para mi con esta herida- penso Magneto.
Magneto hizo un gesto extraño con las manos y una luz azul le cubria ahora.
Los individuos empezaron a atacarle con sus armas. Pero la luz azul paraba todos los golpes.
- ¡No aguantaré mucho más tiempo!- penso Magneto.

El hombre de la gabardina nota la muchedumbre y percibe que el individuo al que atacan es el que se encontro anoche en la posada.
- ¡Vamos a divertirnos!- dijo en voz baja y sonriente mientras se levantaba y corria hacia la muchedumbre.
Pego un salto y dio una patada a uno de los 7 individuos. Este callo contra el suelo tan fuertemente que quedo atontado. Con la nariz sangrandole.

Magneto estaba concentrado en su escudo magico esperando que los golpes cesaran.
Esta cegado por protegerse, y la herida empieza a sangrarle más, ya que el esfuerzo que esta haciendo por protegerse es enorme.
- ¡Ahhhhhhhhh!-grito sobresaltado uno- ¡El asesino está en la plaza corred!
Esto llego al oido de la chica y de Genri.
- ¡Dios mio, ponte a salvo pequeña!- dijo preocupado este- ¡cerraré el puesto enseguida!
De nuevo el caos fluyó por las calles del pueblo, las tiendas cerraban y la gente se esncondian, algunos hombre armados con espadas cutres y palos gruesos corrian hacia la plaza.
Ella se fue corriendo tras los que iban armados.
Al ir llegando fue escuchando lo que se decia.
- Fuera de aqui asesino- gritaban furiosos la muchedumbre- ¡Asesino!...¡Ladron!
La chica se aupo en varios bancos para ver quien estaba en medio... un chaval moreno con algo puesto aguantando los golpes de la muchedumbre armada.
- ¿De que me suena?- se pregunto la chica.
- ¡Ehh!... ¡ehh!- intentando llamar la atencion de la muchedumbre.
La gente no hacia caso.
La chica empezo a cabrearse.
- ¡He dicho...!- decia la chica gritando con todas sus fuerzas- ¡¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH!!
Un destellos rojo, casi proviniente del mismo infierno deslumbro por un momento a la muchedumbre que me miró fijamente con ojos de asustados a la chica.
- ¿Que se supone que estan haciendo?- dijo ella muy enfadada mientras se abria paso entre la gente hasta llegar a la altura del muchacho cubierto por una especie de escudo- ¿Tomando la justicia por vuestra mano?, ¿Como saben que ese chico es el asesino y el ladron?
Se giro y miro al chico.
- ¿Tu?- dijo sorprendida al ver al mago.
Magneto era incapaz de oirla con el esfuerzo que hacia por mantener el escudo.
- ¡Ey! ¡levanta!- le dice la chica a Magneto preocupada- ¿Que te ocurre?... ¿que estas haciendo?... ¡Levanta!
Ella nota que al parecer no la oye.
-¡MAGNETO!- grito ella con ganas para que le escuchara.
Magneto se levanto y miró a la chica.
- ¡Espero que me digas tu nombre!- dice Magneto agradecido- Me has salvado de nuevo.
Despues de decir eso el escudo desaparecio.
Estaba ahora muy debil, y debajo de él había un charco de sangre.
Se calló como de rodillas, estaba quieto con las manos en el suelo, respirando muy fuerte por el esfuerzo. Intentando controlar su respiracion.

El hombre de la gabardina seguia asestando golpes a diestro y siniestro entre la multitud y con la espada desenfundada pero sin dar a nadie con el filo, sino con el viento que se formaba y lanzandolos por los aires a unos pocos metros.
La chica se dio cuenta del detalle y paso un momento de los aldeanos y se dirigio al de la gabardina.
- ¿Pero...?- se preguntaba en voz alta- ¿Estas loco o que? ¡Deja el arma ahora mismo!
La chica se quedo mirando fijamente a los ojos del hombre de la gabardina mientras avanzaba hacia el y apartaba a los aldeanos.
- ¿Que deje el arma?- pregunto sorprendido el de la gabardina- ..para que se me echen dotos encima.... ¡va a ser que no!...ademas, ¿quien eres tu para decirme lo que tengo que hacer?
- ¡Escuchame engreido!- le recrimino la chica- ¡A ti nadie te acusaba de nada para que sacaras el arma asi de esa manera, pudiste herir a alguien. ¿Te enteras?
- Es un forastero- dijo uno de los de la multitud.
- ¡No le hables asi a una dama, desvergonzado!- grito otro entre la multitud.
- ¡CALLAOS!- grito la chica furiosa echando una vista hacia atras.
Los rostros de la multitud adquirieron un rostro palido y una cara de susto cuando la mujer giró la cabeza de nuevo y volvio a mirar al forastero a los ojos.
Un resplandor rojizo brotaba de sus propios ojos, se volvieron rojos, del color de la sangre.
- ¿Y ahora vas a guardar esa espada?- pregunto la chica.
Los pueblerinos estaban quietos y callados, el sonido pareció evaporarse.
La chica miró a aquel grotesco caballero, quien empuñaba aun su espada, pero que, desde que la chica le miró con aquellos terrible ojos no parecia poder dejar escapar una palabra de su boca.
La chica se le acercó con una sonrisa sarcastica en los labios, apartó la espada y se la guardó en la empuñadura. Todo esto sin dejar de mirarle con aquellos terribles y sensuales ojos.
La chica comenzó a caminar hacia atras, estaba temblorosa, y de repente.... un resplandor rojo cegó a los alli presentes, que por unos segundos no vieron nada, mas solo oyeron un grito de una mujer que exclamaba que la soltaran.
Al aclarar la vision, se pudo hallar a la mujer y aquel extranjeros inconscientes en el suelo.
Los pueblerinos cogieron a la chavala y al chico. Se lo llevaron a la posada, una joven de unos 19 años se acercó a Magneto acuclillado aun en el suelo.
- ¡Yo no creo que seas malo!- le dijo la chica al mago mientras le ofrecía la mano y una sonrisa- ¡tienes ojos de buena persona!
Magneto se levanto muy débil y con ayuda de la chica.
- ¡Gracias!- le agradeció.
La chica le ayudo y fueron avanzando en dirección a la posada.

Cápitulo 6: "¿Odio?"

- ¡DEJAME!¡SAL DE MI!- gritó la chica a la vez que se levantaba de golpe de la cama.
Habia varios pueblerinos en la habitacion y en la cama de al lado estaba el chico de la gabardina.
- ¿Que hago...?- preguntaba la chica- ¿EStan Todos Bien?
- Si muchacha- le contesto uno de los presentes- ¿Que os ocurrio? ¿Os encontrais mal?
- ¿Yo? Yo estoy bien- contesto ella al aldeano- ¿Acaso me atacó?
Miró al forastero de la cama de al lado, el de la gabardina.
- ¿Él?- pregunta el individuo- No os llegó a atacar, fue brujeria, un fulgor rojo.
- ¿Como? El estaba delante mia con su espada - respondió la chica- y...no recuerdo nada mas.
- Pero si fuisteis vos quien...- respondio el mismo individuo.
El Posadero subió corriendo a la habitación donde se encontraban todos reunidos
- ¡EL MISMO HOMBRE DeL OTRO DIA ESTA HERIDO DE NUEVO!- grito el posadero.
- ¡Maldita sea!- dijo la chica preocupada- ¡Vigilar a extrangero!
La chica corrió escaleras abajo.
Magneto estaba sentado en una de las mesas, la chica había ido a por un cubo, y a por un trapo limpio.
Estaba agarrandose fuerte la herida, intentaba cortar la hemorragía él mismo.
- ¡Rapido, tumbate!- le ordeno la chica a Magneto mientras le tumbaba.
Comenzó a ejercerle fuerza con los trapos y agua que acababa de traer la chica que ayudo a Magneto a venir.
Ella comenzo a presionar trapos contra la herida apretadas con vendas alrededor del dorso.
- ¡Aguanta ahi fuerte!- dijo la chica- ¡Traiganle comida, rápido.
La chica seguia ejerciendole fuerza en el costado.
- ¿Como te encuentras?- le dijo la chica a Magneto- ¡Hablame!
- ¡Bastante mareado!- contesto Magneto sin soltar su bastón.
- ¡Maldita sea!- le dice la chica- eres un quejica, ¡cierra los ojos!
Posa su mano sobre su frente de Magneto.
- ¡Te pondras bien, no te preocupes!- dice preocupada y de repente se pone a gritar- ¡ESA COMIDAAAAAAAA!
El posadero trajo unos muslos de pollos a la parrilla y se lo colocoó al lado.
- ¡Lo mejor seria llevarle a una cama!- dice ella.
Entre todos los asistentes llevan a Magneto con cuidado a una cama en el piso superior.
- ¡Ponedle semi-recostado- dijo ella mientras le colocaban- ¡así...!
La chica le ofrecio el plato de comida a Magneto.
- Solo te puedo decir que te comas eso, y que descanses- le dijó preocupada.
Con una mano sola empezó Magneto a comer, en la otra seguía sujetando el bastón.
Uno de los hombres allí presentes se dió cuenta y se dirigió a la chica.
Cuando el hombre fue a mediarle palabra a la mujer la chica le miró.
- ¡Lo se!- contesto ella- ¡Dejadnos solos!
- ¡Pero señorita...- replico el hombre.
- ¡Hazedlo!- ordenó la chica.
Los pueblerinos salieron.
- ¡Bien, ahora vas a explicarme, punto por punto- le dijo la chica- ¿Que hacias en medio de esa multitud? ¿por que no te quedaste en la cama si no estabas recuperado? y... ¿que diantres es ese baston que no sueltas ni para comer?
Magneto se medio atoró sorprendido por la reacción de la chica, pero enseguida se recuperó.
- ¡Es una historia un poco larga, intentaré contartela lo más resumida posible!- explico Magneto- ¡un brujo maldijo mi sangre hace ya más de un año!, estoy buscando la ayuda de alguien que me dijeron pasaría por aquí, el bastón me mantiene con vida, es lo unico que paraliza el veneno y lo hace retroceder, por eso me volví tan debil, el problema es que dependo demasiado de él, por eso busco el antidoto definitivo.
Magneto se paró a pensar un momento.
- ¡Lo que no entiendo es por que lo tenía ese tipo!, lo que recuerdo es que el brujo me atacó en un callejón, pero ese chico no pudo quitarselo, ese brujo es mucho más poderoso, puede haber sido el causante de ese luz roja cegadora, pero no lo sé. Hay muchos más sucesos que tienen menos importancía, lo fundamental era esto.
- ¡Escuchame clarito!, ¡me da igual tu pasado!, ¡lo que me importa es que estabas herido! ¿Vale?- le respondió la chica con frialdad- No te trato de forma diferente, trataria asi a cualquiera, incluso a mi peor enemigo. Asi que curate y vete de este pueblo lo antes posible. Los forasteros solo traeis problemas.
La chica dejó de mirarle a la cara. Le dio la espalda y se dirigia hacia la puerta.
- ¡Esta bien!- me iré, contesto Magneto mientras hacia por levantarse.
- ¡Idiota!- le grito la chica- ¡ECHATE!Solo recuperate, estaras bajo mi custodia hasta que esa herida este cicatrizada.
La chica salió de la habitación.
- ¡Vaya Mierda!- dijo Magneto cabreado- las cosas se ponen muy feas aquí, ¡la chica las tiene tomadas conmigo!
Magneto perdió las ganas de comer.
Miró hacia la ventana.
- ¡Será mejor que me vaya de aquí, no quiero ser una carga!- pensó.
Terminó de comer lo que tenía a duras penas y se acercó la ventana con dificultad.
Dejó en el suelo las dos dagas y dejó una nota en el suelo con el poder que tenían.
"Las dagas tienen el poder de hacer invisible durante 5 minutos al día
a su portador con solo tenerlas y pensarlo"
Apoyo su pie sobre la ventana y pegó un fuerte silbido.
Su caballo negro venía al fondo.
De repente, la puerta de la habitacion se abrio bruscamente.
Magneto del susto se encaramó en la ventana.
De la puerta la muchacha aparecio, pero no llevaba tunica, sino unas provocativas telas muy sensuales.
Sus ojos eran rojos, rojos ira, rojos sangre.
- ¿Vas algun lado encanto?- dijo la muchacha desenfundando su daga curva.
Magneto fue perdiendo el equilibrio hacia el lado de fuera.
- Ven pequeño mago- fue provocando ella- ¡Ven!
La chica cerró la puerta con el pie y se acercaba hacia magneto, con una daga en la mano y unos ojos que parecian arder.
- ¡Buff, me estas dando miedo!- dijo Magneto algo asustado.
Magneto bajo de la ventana.
- ¡Tú ganas, espero que te guste el regalo que te dejaba!- dijo Magneto intentando suavizar el ambiente.
- ¿Para que quiero yo mas dagas si con estas me bastan para matarte?- dijo ella.
Se hizo el silencio, la chica se puso a un escaso par de metros de el y estiro su brazo con la daga colocandosela en la barbilla, pinchandole un poco incluso.
- ¡Eres un encanto, me da pena que tenga que acabar con.. con...- la chica comenzo a temblar y a murmurar cosas- No, no... dejame salir, no quedate ahi quieta,no, no...dejame... vivir un...no...dejame...¡sueltame!...¡quieta!.
Parecia estar luchando consigo misma. Soltó su daga y se agarró fuertemente la cabeza.
- ¡SUELTAMEE!- grito- ¡DEJAME!
La muchacha cayó en silencio de rodillas al suelo, solo temblaba mientras se sujetaba la cabeza.
Magneto se apresuró a colocar el baston delante.
- ¡Creo que esta poseida!
Sobre la cabeza de ella pusó el bastón y empezó a pronunciar unas palabras extrañas. Como si de un exorcismo se tratará. Y es de lo que trataba.
Al notar el baston sobre su cabeza, le miró fijamente, sus ojos verdes esmeralda estaban casi cristalinos y clarisimos. Dos lagrimas de sangre fluian por sus mejillas.
- ¡Apartata!- dijo la chica- ¡alejate de mi!
La chavala se puso de pie y se fue corriendo hacia la puerta y escaleras abajo.
La posada estaba repleta.
Magneto bajo corriendo y gritando.
- ¡AGARRADLA!, ¡hay que ayudarla!
Todos los de la posada corrierón a agarrarla.
La otro chica les había convencido ya de que Magneto no era malo. Sino todo lo contrario.
- ¡Soltadme!- grito la chica- ¡Dejadme!
Los pueblerinos comenzaron a sujetarla, pero tal vez no fue una buena idea. Ella lloraba, histerica, parecia huir de algo, de repente se quedó quieta, con la cabeza mirando al suelo, escondiendo su mirada al mundo.
- ¿Estas bien?- le preguntó el posadero preocupado.
La chica levantó su cabeza lentamente y ante su melena negra dejó entrever uno ojos de odio, su mirada era segura y sadica, era una mirada malvada, a contraposicion de los dulces ojos verdes, estas pupilas rojas y negras daban miedo.
Los hombres la soltaron creyendose que ya se habia tranquilizado, fue entonces, cuando echó mano a la daga de la pierna.
- ¡APARTAÓS DE ELLA!- gritó Magneto al percibir el peligro.
El personal se apartó rapidamente.
Le lanzo un hechizo de escudo a la inversa, a ella la podía dejar encerrada dentro para enfrentarse a lo que tenía dentro.
- ¡Pequeño mago estupido!- dijo ella. Sus ojos eran demecia, muerte, placer por matar.
La chica atravesó el escudo con facilidad ante el asombro de Magneto.
- Pareces no comprender nada, ¿eh?- dijo ella- ¡YO SOY ELLA! ¡ELLA SOY YO!
Comenzó a reir desmesuradamente.
Los pueblerinos comenzaron a asustarse y a marcharse aunque el posadero pidio que no lo hiceran. Se acercó ala chica para llamarle la atencion.
- ¡Ya vale de tonterias!- dijo el tabernero cabreado- ¡deja de hacer la bufona! ¡sal de aqui! ¡AHO..!
La chica no le dejó terminar la frase. Le miró fijamente a los ojos.
- ¿Ocurre algo, viejo?- dijo ella habiendo conseguido asustar al posadero- ¡..pareces .. asustado!
Le empujó y lo sentó contra una silla.
La chica se giró hacia magneto, quien era claramente su objetivo.
- Dime una cosa, magito- dijo ella señalandose a si misma- ¿Aprecias este cuerpo que ves?
- ¡Dejala tranquila!- ordenó Magneto- ¿Que es lo que quieres?
Magneto empezaba a estar algo desesperado por salvarla.
- ¿Dejala?...Hum... ¡que curioso!... ¿preocupacion?- dijo riendose- ¿Me pregunto que pensaria ella?
De repente la sonrisa sarcastica desaparecio, cogio la daga por cuchilla y le ofreció la empuñadura a Magneto.
- ¡Quitamela, por favor!- suplicó la chica con una mirada muy distinta a la anterior- ¡coge la empuñadura!
Magneto no pudó evitar intentar quitarla la daga mientras pensaba que era demasiado poderosa y que podía ser cosa de su enemigo el brujo.
Magneto tomó la empuñadura, La sonrisa sadica aparecio de nuevo, cogió el brazo de Magneto y se clavó la daga en el costado.
Ella le sonreia en todo momento. Algo que hizo que a Magneto le dierá bastante miedo.
- ¡Bien, cariño!- dijo la chica- ¡te dejo con tu amada protectora! ¡JAJAJAJA! A ver que le parece que su "magito" le ataque.
En ese momento la luz roja se fugó de sus ojos y aparecieron lagrimas a raudales en unos ojos dolidos por la daga.
- ¿Que...a...pa...sa...mag..ne...por..que..?- consiguió decir la chica antes de que callerá inconsciente al suelo.
Por suerte el posadero lo había visto todo y se apresurarón entre los dos a curarla.
- ¿Que ha pasado?- preguntó el posadero sorprendido y sin entender nada.
- La habian poseido- respondió Magneto convencido de ello- y he caido en su trampa.
Magneto cargó con ella hacía la habitación donde residía ella y que el posaderó abrió.
Le pidió al posadero que se encargará un momento de ella cuando la hubó dejado sobre la cama.
Magneto, Calló de rodillas y se puso a llorar.
- ¡MALDITO, TE MATAREEEEEEÉ!- gritó de rabia al cielo con toda su fuerza aunque actualmente estuviera techado.
El posadero la estaba vigilando, pero se mantenía a una distancia prudente de ella.
Una luz, tenue y calida luz verde como el color de los ojos de la chica comenzó a rodear su cuerpo, el de la chica, como si el aura de sus ojos quisieran ayudarla, los giros se hacian cada vez mas rápidos y continuos y se concentrarón en la herida, era como un escudo verde esmeralda tapandole la herida.
La chica comenzó a abrir lentamente y con trabajo los ojos. Mareada y con la vision nublada miró a Magneto de reojo y mostró seriedad e inexpresividad en el rostro. Parecia no querer saber nada de él.
El escudo se fue haciendo cada vez mas pequeños hasta dar la impresion que se le introdujo dentro del cuerpo cerrando la herida.
La chica se puso de pie y miró a Magneto.
Magneto la miró.
- ¡Entiendo que me odies!- dijo muy lastimado.
Magneto se dió la vuelta y salió de la habitación.
El taberneró se dirigió indeciso a la chica.
- ¡Salid de la habitacion, voy a descansar, no hace falta que me digais mas... ella, ella siempre hace lo mismo!- dijo la chica al ver las intenciones del tabernero- ¡ya conozco sus trucos, aun asi... prefiero que no le digaís nada! ¡dejadme sola!
El posadero salio y ella echo el cerrojo de la habitación y entre dolores consiguió dormirse.
Magneto estaba fuera mirando al cielo.
- ¡Juró que te mataré maldito brujo!- dijo Magneto lleno de odio.
Estaba sentado en el escalón de entrada a la posada.
El posaderó se le acercó.
- ¡Deberías entrar, hace frio!- le dijo preocupado.
- ¡No puedo hacerlo, he echo daño a la única persona que ha hecho algo por mí en años!- dijo lamentandose Magneto.
- ¡No será para tanto!- le respondió el posadero intentando restarle importancia.
- ¡Desde que mis poderes dejarón de ser tan efectivos tengo muchisimos problemas!- confesó Magneto.
El posadero le miró.
- ¡Puede que me interese que trabajes aquí!- le dijo el posadero.
- No le entiendo- dijo Magneto.
- Sé que le debes dinero a la chica por tú habitación- dijo- así podrás pagarselo.
- ¡Esta bien! ¡Lo haré!- contestó Magneto.
- Bien, mañana te avisaré, vete a dormir- le dijo el posadero.
Magneto se fue a su habitación, ahora tenía una habitación fija.
Allí se quedó toda la noche sin poder dormir mirando por la ventana las estrellas.
- ¡Odio sentirme tan debil!- se dijo a sí mismo.

El extraño individuo que se acercabá a la aldea iba despacio y con buena letra. Estaba muy agotado.
- ¡Bueno, vamos a ver que me encuentro!- dijo para sí
Entro en el pueblo. Era una bonita noche, serían aproximadamente las 2 y algo. Estaba cansado ya de correr, era hora de reposar y comer.
Llego al pueblo, todo esta silencioso, y había demasiada quietud para su gusto. Como si la gente temiera algo. Se dirigó hacia uno de los edificios mas altos del pueblo, suponiendo que era la posada. Acertó y no tuvó que dar más vueltas, el letrero de la entrada me indicaba que alli podría pasar la noche. Llamó a la puerta. No había respuesta. Llamo de nuevo y siguo llamando.
- ¡Maldita sea, a ver si...!- dijo detestando el momento.
Al fin contestan. Sale un hombre atabiado con ropajes de dormir y le pregunta que desea a estas horas de la noche. Sin mencionar una palabra le suelto lo que normalmente seria el doble de dinero para alquilar una habitación mucho mas decente que la de aquel cualquier antro, apartó un poco al posadero y se dispuso a entrar.
- ¡Hey, amigo, poddrias mostrar un poco de modales y decidme al menos que deseas entrar!- le dijo el posadero.
El hombre mantuvo el silencio.
- ¿Que pasa amigo?- le recriminó- ¿acaso se te a tragado la lengua el gato?
Más silencio.
- ¡En fin, puedes pasar, con lo que me has pagado tienes alojamiento de aqui a una sema...!- dijo el tabernero siendo interrumpido por el individuo que se abrió paso hacia la posada apartandole no muy bruscamente y subío las escaleras.
El hombre esperó a que el posadero subiera detras y le indicase cual era su habitación. Con aires el tabernero le mostró su habitación. Tranquilamente entró en ella y se desvistío lo suficiente como para echarse. Estaba reventado, pero antes de dormir cogío una de las sillas y atrancó la puerta con ella, luego cogío su mochila de viaje y la escondío en uno de los armarios, no sin antes sacar los objetos de valor y el dinero, habiendole hecho un pequeño desgarron a la almohada con una de sus navajas, introduciendo todo dentro y pasar a disimular el desgarron con la sabana exterior de la misma almohada.
- ¡Bueno!- se dijo- ¡ahora si que puedo dormir!
Asi que se tumbó tranquilamente habiendo asegurado antes la ventana y se dispuso a dormir.

Relato de Nohad Parte 2ª

Cápitulo 3: "Altercados"

- ¡Sueltame! ..., ¡no! ¡no! ¡dejame en paz! ¡No me toques!...... ¡SUELTAME!- la muchacha de
ojos verdes despertó en la cama Temblorosa ... y de un sobresalto, empapada en sudor.
- Solo ..... solo ha sido un mal sueño...- pensaba ella para sí.
Se miro a si misma en el espejo de la habitacion.
Al levantarse palpó con el pie un libro tirado en el suelo.
- Me quedé dormida leyendo... que pena - volvio a pensar para sí.
Con cuidado apoyo el pie en el suelo, con cuidado de no pisar el libro.
Se levanto, cogio el libro y se dispuso a asearse.
- De momento asi está bien, ya me pegaré un baño en algun rio q me pille de paso- se dijo en voz baja.
Cogio sus bolsas, y se dispuso a salir de la habitacion para marcharse....
- ¡Eyyyy!Un momento.... el chico ....mi dinero- penso ella.
- ¡Ehem!!...cabeza mia- se dijo en voz baja.
La chica se colocó delante de la puerta, y arqueando levemente el brazo golpeó la puerta.
Magneto se disponia ya a levantarse de la cama, e ir a las cuadras a buscar trabajo.
Se levantó con esfuerzo. Se miro.
- ¡Anda, si tengo la ropa peor que ayer todavia!- dijo en voz baja.
Sono la puerta. Alguien llamaba.
- ¡Adelante!-dijo a plena voz Magneto.
La chica entró en la habitacion, vió al muchacho sentado en la cama, con sus ropajes completamente rotos y abiertos, dejando descubierto el vendaje y su dorso.
- ¿Como te encuentras?- le pregunto la chica a Magneto- ¿te marchas ya?
- Pensaba en ir a la cuadra,- le respondio Magneto- pero con esta ropa, ya me dirás.
- ¡No os quejeis!- dice ella- ¡Ropajes peores he visto!
La chica se dirigio hacia el chico y se puso delante suyo.
- ¿Os podriais poner de pie o tambien os tengo que levantar?- dice ella al verle sentado.
Magneto se levanta con algo de esfuerzo.
- Perdona, no me levantaba por lo del costado -dice Magneto con algo de dolor en el costado.
- Ya....bueno ..- le contesta la chica.
La chica y el chico estaban cara a cara. La muchcha se inclino hacia uno de sus tobillos y saco una pequeña daga curva. Se volvió a levantar tras cogerla.Miró al chico a los ojos, y muy seria le dijo:
- ¿Me permites..?- le pregunta.
- Me estas dando miedo, pero ya que tu me salvaste la vida confio en ti -le dice Magneto confiado.
La chica lanzó un suspiro.
Puso la daga a la altura del hombro del chico.
Corto ambas mangas de las vestimentas de Magneto.
Los habitos del chico caen rotos al suelo. Se queda con las vendas y los pantalones de tela que llebaba.
- ¡Asi estas mejor!- le dice ella.
La chica guarda su daga, abre una bolsita de uno de sus bolsillos y saca unas monedas.
- ¡Toma!, por esto te darán un manto en el mercado - le dice la chica.
Magneto recoge las monedas.
Ella cierra la bolsa y se la guarda.
- ¡Gracias, estas haciendo mucho por mi!-contesta Magneto agradecido- creo que te debo una explicación
a todo esto.
Magneto la miró fijamente con aire sincero.
- No me tienes que explicar nada- dice ella con aire frio- solo darme mi dinero cuando puedas. Lo mas rapido posible.
La chica apartó su mirada de los ojos del chico con indeferencia y empezó a caminar hacía la puerta.
- Voy a hacer cosas por el pueblo- dijo ella despidiendose- ¡Deberias ir a hablar sobre el trabajo de la cuadra antes de que otro se te adelante!
Empezó a abrir la puerta con intención de marcharse.
- De acuerdo, ire a la cuadra- dijo avanzando hacía la puerta también - ¿cuando podré volver a verte?
- No te preocupes- le dijo la chica- yo sabré encontrarte.
Abrió la puerta del todo, la dejo abierta para Magneto que venía detrás y bajo las escaleras para salir por la puerta e ir directo al mercado del pueblo.
- Me hacen falta Vendas... ¿que mas?- pensaba para sí.
Caminaba tranquila.

Magneto marcho bajando por la escalera detras de la chica y despues de cerrar la puerta.
Según bajaba Magneto le paro el posedaro.
- ¿Que tal estas?- le preguntó el posadero.
- Bien, gracias- le respondió Magneto - tú debes ser el posadero ¿verdad?
- ¡Exatamente!- le respondió.
Magneto se percató de un vaso lleno de sangre coagulada en la mesa del fondo.
El posadero se dio cuenta de ello.
- Ah, es sangre suya señor, no me atreví a recogerla - dijo el posadero con ironía.
- ¿Sangre mia? - dijo Magneto sorprendido- ¿y que hace en un vaso?.
Magneto se acerco corriendo a coger el vaso, como pudo.
El posadero le siguio.

La chica paseaba tranquila por el mercado. Notaba mucho alboroto entre la gente.
Se acercó a una tienda que parecia conocer bien.
- ¿Que ha pasado Genri?- le preguntó al dueño de la tienda.
- A mi mujer le han robado la cartera -dijo exaltado - y a unos cuantos mas del pueblo.
Una mujer escuchó la conversación y salió corriendo.
- ¡Hay un ladron en el pueblo!- se fue gritando por la calle.
Otro hombre escuchó a esta mujer y también se sobresaltó.
- ¡HAY UN LADRON AQUI, EN EL PUEBLO!- gritó a pleno pulmon.
- ¡Cerremos nuestras casas... rápido! - se escucho a un barullo de gente.
La gente comenzó a marchar rapido y a encerrarse en sus casas.
- ¿Tienes idea de quien ha sido?- preguntó la chica a Genri.
- No -contestó Genri- dicen rumores que es como una sombra que pasea sobre la multitud cogiendo aquello que necesita.
- Genri- le contesta la chica- sabes que las leyendas no son mi fuerte. ¿Tiene vendas limpias?
La muchacha comenzó a negociar con el hombre.
Terminando los cambios monerarios se giró. El mercado estaba practicamente solo.
- Los pueblerinos se creen cualquier cosa... y surge el panico demasiado facil- pensó la chica.
La chica siguió caminando.

Magneto recogió el vaso de sangre coagulada.
- ¿Por que esta mi sangre aqui? -dijo alterado y poniendose un poco agresivo.
- ¡Tranquilicese señor- le dijo el tabernero- ha sido un individuo bajito con capucha, le levanto
ayer cuando llego y lleno el vaso de sangre, le dejo tirado allí hasta que llego esta chica y nos hizo a todos reaccionar.
- ¡Mi Sangre es Peligrosa!- dijo esto saliendo a la calle con el vaso de sangre en la mano.
El tabernero se quedó dentro a sus queaceres.
Magneto vio a la gente corriendo despavorida a encerrarse en sus casas.
- ¿Que sucede aquí?- se preguntó en voz baja.
La cuadra estaba en frente y el hombre estaba cerrando las puertas.
Magneto corrío como podía hacia la cuadra.
- ¡Espere señor, no cierre!
El señor no le hizo caso y cerró las puertas del todo.
En el fondo podía ver a la chica hablando con alguien, estaban muy distantes y sin darse cuenta se le
presentó un hombre delante con un cuchillo.
- Ey tranquilo - le dijo Magneto algo nervioso del susto de encontrarselo.
- ¡Desde que llegaste tú estan pasando cosas extrañas aquí!- le dijo inculpandolé.
El hombre se ponía en plan agresivo y preparaba su navaja para atacar a Magneto.
- Solo faltaba que ahora me echaran las culpas a mi de todo - pensó Magneto.
Magneto intentaba tranquilizar al hombre esquivando los continuos ataques con el cuchillo.
Con algo de dificultad debido a las heridas, cuando el hombre de la navaja estuvo a punto de darle,
Magneto le dio un empujon con energía magica, se veía como una onda azul que parpadeo muy rápido y
el individuo voló unos cuantos de metros dejando el cuchillo atras.
El hombre se levanto asustado.
- ¡No quería hacerlo -le dice Magneto- pero me obligaste.
El hombre huyo despavorido.
- No me quedo otra alternativa,- pensó Magneto- ¿y donde consigo ahora yo el dinero?

- ¡Tranquilos!- gritaba la chica a la gente del pueblo- ¡Pero razonad un poco! ¡Tranquilizaos!
Los puestos comenzaron a cerrar y la gente se iba a sus casas, los ancianos guardaban sus sillas y corrian a sus refugios.
- ¿Estan todos locos?- gritó la chica- ¡No os van a robar a todos a la vez!
No todo el mundo se habia encerrado, pero la mayoria si. La chica tomó la mercancia comprada y se dirigió a comer algo. Buscaba una choza abierta para comer.
La chica comenzó a alejarse del mercado- dirigiendose a la plaza mayor.

Magneto siguio avanzando en la dirección en que vio a la Chica
- Si se ha ido ella por allí puede que me enteré de lo que ocurre- pensó.
Siguio avanzando con ese proposito y el de ir a comprar lo que la chica le dijo.
- ¿Y donde compro yo esto ahora?- dijó en voz baja.

La chica llegó a los bares. Todo cerrado.
- Maldita sea- pensó.
Y como de entre los libros de un embrujo resultara, desapareció escondiendose entre callejones poco iluminados.

El hombre de la gabardina se sentó en una mesa de la taberna. Había salido a dar una vuelta.
- ¡Que bien se me ha dado el día!- piensa para sí- ¡ya van doce carteras birladas! ¡Tengo para tres semanas!¡Y que divertidos son estos pueblerinos! ¡lo han cerrado todo solo por que he robado un par de bolsas!¡Vamos a divertirnos un rato!
Se levantó de la silla en la que se encontraba y salió de la taberna. Fué hacía el mercado en el cual había menos gente que la ultima vez. Iba buscando "objetivos" mientras paseaba por el mercado.
Al no ver a nadie disponible se adentró en los callejones de la ciudad.
Despues de caminar un rato ve en un esquina a 2 tios hablando.
- Jaja... - se reía uno de ellos- pues no veas lo que hice el otro dia. Atraque a un extrangero y le robé este báculo y un puñao de cosas más.
Se acercó sigilosamente el hombre de la gabardina. Y cuando estuvó practicamente al lado suyo se mostró durante un segundo, pegando un salto y dandolé una patada en la boca al que había hablado dejandolo en el suelo. El otro dió dos pasos hacia atrás e intentó dar un puñetazo al de la gabardina, el cual le esquivo facilmente. El hombre de la gabardina se canso y le dió un codazo en las costillas tirandolo al suelo.
- Pues ahora te lo robo yo a tí- dijo a los dos hombres que tirados e insconcientes estabán.
Cogío el baculo y la mochila del tipo y se fue tan sigilosamente como había venido.

Magneto siguio avanzando, no había nada abierto y la chica había desparecido.
- ¡Que rapidez!- dijo asombrado al no ver a la chica.
Magneto decidio dar una vuelta e ir a un prado cercano, había visto caballos salvajes por allí antes de llegar.
Decidio ir a verlos más de cerca.
- ¡Algo tengo que hacer!- penso para si.
Magneto pudo acercarse a los caballos salvajes gracias a su empatia con los animales. Un Caballo Robusto Negro se le acercó el primero.
- Buen caballo, creo que tu me vendrías bien- penso.
El caballo relincho enseguida.
Magneto lo empezó a acariciar, cualquiera no podía hacer esto tan rapidamente como él.
Al poco rato consiguio montarlo sin sillin.
Magneto dio una vuelta galopando en el caballo. Incluso llego a pasar a bastante velocidad por el prado saltanto alguna que otra charca.
Y había hecho amistad con el caballo.Ya sabía que a un silbido de él el caballo acudiría.
- Me viene genial este don- penso.
Magneto se bajo del caballo y los caballos se marcharon al galope.
- ¡Tendre que ponerle algún nombre!- dijo mientras pensaba en el.
Volvio al pueblo, donde parecía que todo se había tranquilizado un poco.
Algunos puestos volvieron a abrirlos y por fin pudo comprar lo que la chica le dijo. Se lo puso.
Salio más barato de lo que esperaba. Ahora llevaba una especie de manton de color azul.
- ¡Ahora e de ir a por el trabajo!- y se animo a si mismo a ir.
Cuando llego al establo el trabajo ya lo tenía otra persona.
- ¿Y ahora que hago?- dijo algo fastidiado.
Decidió ir a ver si podía trabajar aunque fuera haciendo recados a la gente.
La gente no se fiaba de él.
- Vaya planteamiento- dijo disilusionado- ¿Que puedo hacer? Nesesito devolverle el dinero, no quiero ser una carga.
De repente se acordo de algo.
- ¡Se me estaba olvidando la verdadera razón por la que vine!- dijo.
Magneto tenía que buscar el antidoto al veneno que le estaba debilitando.
- Debo pedir ayuda en mi busqueda, se que el antidoto esta en este pueblo- dijo- Iré al bosque más cercano a recoger plantas.
Magneto silvó y el caballo vinó a recogerlo. Monto y se largo cabalgando hacía el bosque.

Capitulo 4: "Crimen"

La luna comienza a aparecer por el horizonte. El pueblo ya se ha quedado solo.
- La noche es mi aliada, la oscuridad mi compañera- piensa la chica- ahora cuando nadie es capaz de captar mi presencia, es cuando ellos son mas vulnerables.
La chica comenzó a caminar sigilosamente por el pueblo, por las calles mas oscuras, estrechas y peligrosas, quien sabe lo que podria encontrar por alli. Aunque ella parecia muy segura de lo que estaba haciendo.
En su camino vio algo de actividad nocturna en un callejon, en la parte mas deshonorable del pueblo. Donde solo la escoria iba.
- ¡vaya!- pensaba ella- jejeje ¿Fiesta?
La chica soltó la bolsa, y la escondió, no sin antes sacar algo que relució a la luna, y se lo escondió en las amplias mangas de su tunica.
Con pasos firmes y serenos se fue acercando a aquel grupo de hombres. Rapidamente al oir pasos los hombre la miraron, sin saber ni siquiera que era un mujer. Encapuchada ella era un blanco muy sospechoso.
- ¡EHHH!- la llamaban- ¿Quien eres? ¿Que haces aqui? ¿Te has perdido? ¡Largateeee!
Ella siguio acercandose a ellos.
- ¡Eh tio!- dijo el otro al ver que la persona que se acercaba no hacia caso- ¿No te has enterado O que? ¡Que te pires!
Ella se paró un instante y murmuró en voz baja.
- ¿um? .. ¿tio? jejeje.
Siguió caminando hacia ellos.
- ¡Eh, capullo!- dijo otro de ellos- ¡como te acerques un centimetro mas te vamos a rajar y acabaremos contigo, y cuando ya estes muerto, te saquearemos! ¿Lo has entendido?
La chica se detuvo.
- ¿Vais a saquearme?- dijo con malicia.
- ¡Siiii, eso haremos!- dijo uno de ellos- ¡A eso nos dedicamos!
- ¡Calla joder, no lo vayas contando por ahi!- dice otro- ¡nos inculparan!
- Mala suerte, tendremos que matarle- dice el tercero de ellos y el que tiene mas pinta de violento- ¡lo ha oido y ha visto demasiado!
Los tres hombres comenzaron a acercarse a ella.
- ¿Que hacemos?- dice entre risas el segundo de ellos- ¿le matamos?
- No,- dice el tercero- ¡mejor arranquemosle los ojos para q no pueda identificarnos!
- ¿Estais hablando en serio?- dice la chica medio riendose.
Diciendo eso la chica dejo caer su tunica al suelo, dejando a los tres hombres completamente perplejos. Una tela oscura atada a la cintura que cubria desigualmente hasta sus rodillas y una camiseta muy escotada, que dejaba a la vista mas de lo que un hombre, en esos tiempos podia desear ver. Sus pechos eran insinuantes, y resultó ser un hipnotizador perfecto.
- ¿Os ocurre algo chicos? ¡Ups...vaya! Se me ha caido la tunica- dice ella provocante- ¿Alguno podria ser tan amable de recogerla? Es que me encuentro... tan cansada...
Dijo eso ultimo estrechandose los pechos con una mano.
Uno de los hombre corrio rapidamente a recogerle la tunica tumbada a los pies,pero cuando se agacho la chica chocó su cabeza contra el duro suelo de piedra con una patada con el talon en la nuca . Los otros dos hombre se quedaron boquiabiertos, pero no tardaron en reaccionar y correr hacia la chica.
En un abrir y cerrar de ojos, la chica lanzo al cuello de uno de los atacantes la daga que guardó en su manga, callendo este al suelo del impacto.
- ¡Vamos, encanto! -dice al que queda, que era el tercero- ¿No te apetece jugar un rato?...en plan...quien saca los ojos a quien.
- ¡Estas loca!- dice asustado y lanzandose a por ella lleno de furia- ¡ESTAS LOCAAA!
- Estupido- dice la chica riendose.
La yugular del 3 hombre estaba cortada. Calló contra una de las paredes del callejon.
Registró los atuendos de los tres malechores y encontró un par de bolsas de oro, dos carteras, y alguna que otra sortija.
- ¡Buen trabajo! - se dijo.
Limpio sus dagas en las ropas de sus enemigos caidos, guardó una de las dagas en las cuerdas de su pierna Y la otra en la bota. Recogio su tunica del suelo, la sacudio y se la pusó.
Caminó de vuelta a la posada, cogiendo su bolsa, y sonriendo.
Entra en la posada, coge una habitacion, la suya, cierra con llave.
- Ya es muy tarde- dijo ella en voz baja mientras se ponia comoda para dormir.
La joven, se durmió sonriendo.

Magneto decide regresar ya del bosque esperando a que la chica hiciese su aparición, se baja del caballo justo en la puerta de la posada.
Decidió ir a buscar una taberna para trabajar sirviendo mesas, estaba decidido a devolverle el dinero a la chica.
Salio en busca de una taberna.
No fue aceptado en ninguna taberna.
Todos los males de la ciudad se los inculpaban a él.
- Siempre me pasa lo mismo- se dijo.
Se quedo en la parte de fuera de la posada mirando el cielo.
- ¿Por que será que me echan a mi siempre las culpas de todo?.
Se quedo un rato en silencio.
- ¿Puede ser debido a que vine de mala manera y de repente llego algo más?- se dijo- en un pueblo como este todo es posible, por lo que estoy viendo.
Se quedo al lado de la puerta mirando el cielo.
De repente se acordo de algo.
- ¿Donde deje el vaso con la sangre?, me había olvidado- dijo preocupado.
Se sobresalto bastante y se movio hacia al frente a buscar.
Magneto tardó algunas horas en encontrar el vaso, pero lo encontró y con la mala suerte de que estaba vacio.
- ¡Ay la que se va a armar!- dijo muy preocupado.
Magneto temblaba solo de pensarlo. Entro en la taberna bastante preocupado.

El hombre de la gabardina venia hacia la taberna mientras registraba la mochila que le habia quitado al ladron.
- ¡Buen botin!,dos dagas, exelentes para algien expecializado en la agilidad como yo,- dijo haciendo recuento de su botin- el baculo de mago, un monton de pasta y tres piedras preciosas enormes...¡mola!
Se guarda las dagas en las mangas. El baculo se lo engancha en el cinturon. Se pone la mochila y se dirige a la posada. Hay es donde se cruza con Magneto que se queda mirando el baculo y sus pertenencias.
- ¡Ey! ¡Ese baculo es mio!- le advierte Magneto mientras se acerca al individuo.
- ¿Tuyo?- dice el de la gabardina- ¡no me hagas reir! ¡Este baculo se lo he chorizado a un ladron, asi que ahora es mio!
- ¡Te puedes quedar con el resto!- le dice intentando convencerle- ¡lo demás no me importa, mi vida depende de ese báculo!
- ¡Lo siento por ti chavalin!- le dice empezando a enojarse- ¡pero he tenido que manchar mis botas de sangre para consegirlo, no te lo dare!
Se dirige a entrar en la posada.
Magneto va detras de el.
- ¡Espera!- le dice - ¡Es muy importante para mi!
- ¡Dame un muy buen motivo para dartelo!- le contesta- he tenido una pelea con dos ladrones o asesinos para robarles esto.
Saca una de las dagas de la manga y con un rapido moviniento la pone a mas o menos 2 cm del cuello de Magneto
- ¡Podria matarte ahora mismo e irme trankilamente!- amenaza - ¿Dime por que tendria que hacer todo lo contrario?
Magneto movio el brazo muy rapidamente y se colocó un escudo mágico, antes de que pudiera moverse un centimetro mas.
- ¿Tienes suficioente razón?- dice Magneto dispuesto a enfrentarse.
- Jajajajaja- se rie- ¡quieres jugar por lo que veo!... pues lo siento por ti pero lo unico que has echo es evitar que te de el baculo
Se guarda la daga y se gira en direccion a las escaleras de entrada a la taberna.
- ¡Espera!- dice Magneto algo agobiado- ¡no quiero luchar!, ¡solo me puse nervioso!, ¡no me gustan las dagas... y menos esas.
- ¡Pues se siente, no tengo ningun motivo para dartelo!- dice sin dejar de caminar hacia la taberna- ¡no se que tienen estas dagas de raro, son unas dagas normales de ladron!
- Eso es lo que parecen- dice Magneto- Si estaban en mi mochila es porque son mágicas y solo yo sé activarlas.
Al oir esas palabras se detiene sin girarse.
- ¿Magicas?- dice bastante interesado- ¿cuanto de magicas?
- ¡Bastante!- dice Magneto convencido- ¿te interesan a cambio del báculo?
- ¡Podria sacarte la informacion y quedarme con todo!- dice amenazante- pero me has pillado de buen humor. ¡Dime como se activan y te dare el baculo!, tienes mi palabra.
- Solo puedo activarlos con el báculo y algo de magía, te doy mi palabra de que haré el trato contigo- promete Magneto.
- ¿solo puedo activarlas con magia? ¿Que tipo de magia?-dice mientras le lanza el baculo con las dagas y sigue dandole la espalda- ¿sirve este?
Se giro dejando ver sus ojos y en su mano una bola electrica.
Magneto se sorprende de que sea capaz de usar esa energia.
- ¡No te sorprendas tanto, la sangre tiene muxos usos y el quimerismo es uno de ellos!- explica - ¡lo bueno es que a mi nivel puedo hacer daño real a cualquiera o a muchos a la vez!
El tipo de la gabardina se lo piensa un poquito mejor.
- Mira, no me hacen falta tus dagas- dice despreocupandose- No me preocupa tu magia. Esta noche me he llevado un buen botin aunque me quede sin las dagas y el baculo. Estoy de buen humor.
Se larga hacia la posada.
Magneto recoge su baculo y sus dagas.
Giró el báculo como dibujando en el aire un portal, entró y detras de él se cerró. Habia desaparecido.
- ¡Que tio ma raro!- dice el hombre de la gabardina- no da ni las gracias.
Entra en la taberna y va a su habitacion donde deja su botin y vuelve a salir a la calle.
Camina por el pueblo a toda velocidad con los brazos hacia atras y la cabeza mas abajo, hasta que ve a una chica joven en un callejon. En ese callejon de repente se oyen golpes.
Despues se larga de alli con la misma velocidad sin molestarse en esconder el cuerpo.
Al llegar de nuevo a la posada entra sin siquiera limpiarme la sangre de su boca. Que el posadero ve, y sube a su habitacion.